El Ministerio de Agricultura publica los indicadores económicos del sector apícola de 2025. España mantiene el mayor censo de colmenas de la Unión Europea y la apicultura más profesionalizada, pero encadena una serie de problemas marcas por la normativa y la presión sanitaria.
España produjo en 2025 29.350 toneladas de miel, un 11,5% menos que el año anterior, según los indicadores económicos del sector apícola publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El descenso se atribuye a los incendios, a unas lluvias concentradas a principios de año seguidas de sequía, que alteraron las floraciones, y a problemas ya estructurales como la varroosis y las especies exóticas invasoras. La producción de cera, en cambio, alcanzó las 2.060 toneladas, un 14% más y la cifra más alta de la serie histórica.
La producción se concentra en cuatro comunidades: Castilla y León (16,8%), Andalucía (16,4%), Comunidad Valenciana (15,5%) y Castilla-La Mancha (10,9%), que juntas superan el 60% del total.
Un censo que sigue bajando
El censo se sitúa en 2.741.400 colmenas, un 0,15% menos que el año anterior. La comparación larga es más expresiva: en 2020 se superaban los 3,1 millones, de modo que el sector ha perdido unas 360.000 colmenas en cinco años. El 79,1% son trashumantes, un rasgo que define a la apicultura española: más de tres de cada cuatro kilos de miel salen de explotaciones que mueven sus colmenas.
España cuenta con 27.781 explotaciones apícolas según la nueva metodología aplicada en 2026, que excluye las explotaciones sin declaración de censo y que, por tanto, no permite comparar con años anteriores. El 17% son profesionales, con más de 150 colmenas, con Extremadura (64%), Andalucía (39%) y Murcia (30%) a la cabeza. Es el mayor grado de profesionalización de la Unión Europea.
Primer censo de la UE y saldo comercial positivo en valor
España aporta el 13,7% de las colmenas comunitarias y es el Estado miembro con mayor censo, aunque solo reúne el 4,9% de los apicultores europeos.
En comercio exterior, las importaciones sumaron 35.092 toneladas (−1,4%) por valor de 68,1 millones de euros (+6%), con un 55% de origen comunitario y un 45% de terceros países. Portugal es el principal proveedor, Ucrania el primer origen extracomunitario y China retrocede un 38,8%. Las exportaciones crecieron hasta las 30.666 toneladas (+13,4%) y 110,5 millones de euros (+10%), con Francia, Alemania, Portugal e Italia como principales destinos. España importa más volumen del que exporta, pero el saldo en valor es positivo: la miel que entra se paga a unos 1,94 €/kg y la que sale a unos 3,60 €/kg.
Precios y consumo
La campaña 2025/2026 cerró con estabilidad: la miel de mielada a granel subió un 12%, hasta 4,48 €/kg; la de mielada envasada se mantuvo en 7,65 €/kg y la multifloral envasada bajó un 7,8%, hasta 6,56 €/kg. El consumo aparente cayó un 20,5%, hasta unos 700 gramos por habitante y año, mientras el autoabastecimiento mejoró del 79,3% al 86,9%. En los hogares se compraron 15,45 millones de kilos a un precio medio de 7,55 €/kg.
A este escenario se suma un cambio normativo relevante: desde el 14 de junio de 2026 la etiqueta debe indicar el país de origen de la miel y, en las mezclas, el porcentaje de cada procedencia.
La Comunidad Valenciana pierde una de cada cuatro colmenas desde 2020
Los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), elaborados a partir del Registro General de Explotaciones Ganaderas (REGA), ponen cifras a la pérdida de censo que está sufriendo la apicultura valenciana.
La Comunidad Valenciana contaba con 356.391 colmenas en 2020. Cinco años después, el último registro disponible del Ministerio sitúa el censo en 264.333 colmenas, lo que supone una pérdida de 92.058 colmenas, equivalente al 25,8 % del censo existente en 2020.
La evolución muestra además que el retroceso se ha acelerado en los últimos años. El censo pasó de 351.556 colmenas en 2021 a 339.975 en 2022, pero cayó con mayor intensidad posteriormente: 281.740 en 2023 y 264.333 en el último registro disponible de 2025.
En términos prácticos, la Comunidad Valenciana ha perdido más de una de cada cuatro colmenas que tenía en 2020. La caída resulta especialmente relevante por el peso que mantiene la Comunitat dentro de la apicultura española: las 264.333 colmenas registradas en marzo de 2025 representan el 9,5 % del censo nacional, situado en 2.783.285 colmenas.
El dato adquiere todavía mayor relevancia si se observa la estructura del sector. La apicultura valenciana es fundamentalmente trashumante: de acuerdo con los datos del REGA de abril de 2025, la Comunitat cuenta con 2.396 explotaciones trashumantes frente a 117 estantes.
La reducción del censo valenciano contrasta con la importancia productiva que todavía conserva la región y pone de manifiesto la dimensión de los problemas a los que se enfrenta el sector. La pérdida de colmenas no afecta únicamente a la producción de miel, sino también a una actividad estrechamente vinculada a la polinización de los cultivos y al mantenimiento de la biodiversidad.
Los datos del MAPA dibujan así una tendencia clara: 92.058 colmenas menos en cinco años y una reducción del 25,8 % del censo valenciano desde 2020.



