El embalse de La Pedrera ha superado por primera vez en una década los 120 hectómetros cúbicos de agua reservados y roza el 49 % de su capacidad total, estimada en 248 hm3. Las series históricas señalan que no se daba una situación similar de abundancia de recursos hídricos en el que es, con diferencia, el mayor embalse de la provincia de Alicante, desde hace diez años. Para ello hay que remontarse al 5 de abril de 2016, desde entonces solo rebasó los 100 hm3 de forma puntual a principios de 2020.
El actual incremento de las reservas de agua en este embalse del Bajo Segura es producto de las aportaciones extraordinarias recibidas del trasvase Tajo-Segura. En especial por aquellas autorizadas, pero pendientes de trasvasar desde hacía meses, que no se habían hecho efectivas todavía. Llegan en el momento en el que la demanda hídrica para la agricultura de regadío, con el aumento de las temperaturas, comienza ya a tener protagonismo con el avance de la primavera y la llegada del verano, propicios también al incremento del consumo urbano. La fuerte tendencia al alza continuada en los últimos meses se romperá en las próximas semanas salvo que se produzcan episodios de lluvias relevantes -como las del pasado invierno-, que retrasen esa demanda.
Cuenca del Segura
La misma secuencia se está produciendo en el ámbito de la demarcación del río Segura. El balance hídrico de esta semana señala -a contracorriente del resto de cuencas hidrográficas del país donde comienza a descender levemente el histórico nivel de reservas alcanzado-, que la cuenca del Segura sigue acumulando agua. Sus embalses se sitúan al 57 % de su capacidad con 658 hm3 de los que 223 corresponden a aportes del trasvase. A la cola, como siempre, del ranking de reservas en España, pero más de 200 hectómetros por encima de la media de la última década.
En esta situación también incide el cumplimiento de las entregas de agua procedente del trasvase, un tercio de las cuales se emplean en suministro urbano, sin que haya aumentado -de momento- la demanda de agua en la cuenca del Segura. Ello ha permitido acumular recursos propios con las lluvias de invierno y primavera en los embalses de cabecera de La Fuensanta y el Cenajo sin haber tenido que «tirar» de desembalses para el riego tradicional. Muy pronto, sin embargo, la atención a la demanda de la huerta tradicional de las Vegas Alta, Media y Baja convertirá en puntual esta situación ideal frente al déficit estructural de recursos en la demarcación hidrográfica.
Las reservas en la cabecera del Tajo han permitido que se autorizaran trasvases durante el tramo final del año pasado, 60 hectómetros mensuales para Alicante, Murcia y el norte de Almería; a lo que se han añadido 27 mensuales en el primer trimestre de este año y de nuevo se añadirán 60 al mes hasta junio.
Más de la mitad de esos recursos van a parar al reservorio de La Pedrera: dota de agua de riego al Campo de Cartagena, en Murcia, la comunidad de regantes más importante del sureste español, y a varias comunidades más de la Vega Baja (unas 13.000 hectáreas) entre las que se encuentran San Miguel de Salinas, Margen Derecha Río Segura (Rojales, Guardamar y Los Montesinos), Orihuela Costa y Pilar de la Horadada; y suministro de abastecimiento a la mitad de la provincia de Alicante y a la ciudad de Murcia.
Con la amenaza del recorte
El actual ciclo de aportaciones extraordinarias por lluvia y nieve en los embalses de Entrepeñas (Guadalajara) y Buendía (Cuenca) de los que se dota el trasvase, iniciado en el año hidrológico 2024-2025, contrasta con las previsiones sobre el futuro de la infraestructura que anticipan un recorte de las aportaciones por el aumento de los caudales ecológicos, aprobados en el Plan de Cuenca del Tajo. El incremento, reclamado por los colectivos conservacionistas, fue impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) y está avalado por sentencias del Tribunal Supremo en aplicación de la directiva marco del agua europea y el cambio climático.
Los regantes, sin embargo, estiman que supondrá una merma de cien hectómetros cúbicos anuales en los trasvases desde 2027, que se hará especialmente patente en periodos de sequía en ambas cuencas hidrográficas la emisora del Tajo y la receptora del Segura-, sin que hasta ahora se hayan proyectado alternativas reales a esa pérdida de agua. Consideran, además, que la medida no se traducirá en una mejora para el propio río Tajo, contaminado por las aguas mal depuradas de la Comunidad de Madrid.
La reducción se producirá independientemente de las aportaciones que lleguen a los embalses de cabecera: en un ciclo seco, serán la mitad de los que ahora se reciben en sequía y si se encadenan precipitaciones, como ha ocurrido en los dos últimos años, la aportación también será de la mitad de lo que se puede trasvasar ahora.
El Tribunal Supremo ha tumbado varios recursos presentados contra la decisión de elevar los caudales ecológicos, que además se pretende consolidar con unas nuevas reglas de explotación del acueducto en la que los propios técnicos redactores del documento advierten que las aportaciones para el regadío con concesión de agua del Tajo en Alicante, Murcia y Almería se quedarían en el 50 %. De los algo más de 200 hectómetros cúbicos anuales se pasaría a unos 100.
Los presidentes autonómicos de la Comunidad Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, y Región de Murcia, Fernando López Miras, tienen previsto protagonizar un acto en defensa del trasvase la próxima semana en Pilar de la Horadada, frontera entre ambas comunidades autónomas. El Miteco, por su parte, asegura que las inversiones en nuevas desaladoras -algunas ahora en anteproyecto, sin financiación y que suman años de retrasos- suplirán ese recorte.
Las tres aguas
La Pedrera es un embalse regulador con una fluctuación de reservas muy estable. Pocas veces a lo largo de sus 46 años de historia se ha mantenido por encima de los 100 hectómetros, el 50 % de su capacidad, pero tampoco se ha secado. Es inusual que la presa retenga menos de 40 hm3. Apenas recibe agua de cauces naturales. Su diseño fue sobredimensionado al estimar que el trasvase distribuiría hasta mil hectómetros cúbicos anuales al sureste, aunque la media ha sido de 320, y se evitó la aportación de ramblas para frenar la sedimentación.
Se construyó para asumir y distribuir las aguas del trasvase Tajo-Segura y desde 2014 también recoge una parte de los 80 hectómetros cúbicos al año que produce la desaladora de Torrevieja con destino al riego intensivo. Está previsto que la desaladora aumente su producción desde finales de este año en un 50 % hasta alcanzar los 120 hectómetros.
Todo cuenta y a ese volumen hay que incorporar las aportaciones del propio río Segura desviadas de su cauce natural, que aprovecharon durante el invierno pasado algunas crecidas provocadas por el río: tanto para evitar daños por esas avenidas como para almacenar agua que se perdería en el mar. Aunque la Confederación Hidrográfica del Segura no cuantifica cuántos hectómetros de los que mantiene el reservorio, situado entre los términos municipales de Orihuela y San Miguel de Salinas, proceden del río.
Fuente: Diario INFORMACIÓN
