El ocaso de la ganadería en Alicante: el sector sufre un descalabro histórico con la pérdida de 25.000 animales

03/06/2026

De mal en peor. Eso es lo que está sucediendo con la ganadería en la provincia de Alicante, que si bien ya venía manteniendo una permanente y preocupante tendencia a la baja, las cifras del último año indican que, si nadie lo remedia, se encamina inexorablemente hacia la extinción. Y es que cuestiones como la falta de relevo generacional, los elevados costes y enfermedades como la lengua azul han propiciado que el sector haya registrado su mayor descalabro histórico con la pérdida de más de 25.000 animales. En concreto, se ha pasado de 161.064 cabezas a 135.775, siendo los corderos los que más han retrocedido.

La cabaña ganadera de la provincia de Alicante va en caída libre. Así lo revelan los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, según los cuales las explotaciones perdieron en el último año nada menos que 25.289 animales, en lo que ha supuesto el retroceso más descomunal desde que se tienen registros. El subsector que registró el mayor retroceso fue el ovino, con 15.852 cabezas menos al pasar de 64.559 a 49.707. A continuación aparece el caprino, con la pérdida de 5.784 animales, merced a una transición de 27.519 a 21.735. El porcino, por su parte, se quedó sin 3.379 cabezas, al pasar de 58.609 a 55.230, mientras que el bovino es el que menos ha sufrido el impacto, perdiendo, aun así, 274 animales, al retroceder desde los 10.377 a 10.103.

Las nuevas cifras no hacen otra cosa que evidenciar la delicada situación en la que se encuentra la actividad ganadera provincial desde hace mucho tiempo. Una muestra de ello son los 100.000 animales que de forma paulatina se habían perdido en 20 años, pero que ahora, de golpe y porrazo y en un solo ejercicio, se han elevado a 125.000, lo que pone de manifiesto que la secuencia ha sufrido un drástico acelerón.

¿Y cuáles son los motivos? Los ganaderos hacen referencia a diferentes cuestiones, pero todos coinciden en que el principal factor que está lastrando la actividad es la falta de relevo generacional. Así lo señala el presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, quien no tiene dudas de que «es una tónica que posiblemente vaya a ir a más en los próximos años, porque se trata de un trabajo sacrificado que, a la hora de la verdad, tampoco ofrece rendimientos económicos que lleguen a compensar el esfuerzo. Así que muchas explotaciones desaparecen cuando el propietario se jubila, porque directamente no hay quien lo sustituya».

Las explotaciones que más están sufriendo el retroceso son las de corderos, algo que no deja de sorprender, había cuenta de que son los que mejor se pagan. «Se trata de una carne muy asociada a nuestra cultura, pero también a la del mundo musulmán, población esta que está yendo a más. Eso ha propiciado un aumento de la demanda que se ha trasladado a los precios», enfatiza.

Así que, para encontrar una explicación al retroceso de la cabaña ganadera, Andreu hace referencia, de nuevo, a las jubilaciones, y también a problemas registrados últimamente, como la enfermedad de la lengua azul, que provoca abortos en las ovejas. «Hubo un foco hace un par de años, lo que obliga a vacunar a los animales y a hacer un seguimiento exhaustivo de los mismos», remarca.

Con relación al resto de subsectores, explica que el porcino está casi todo integrado con grandes empresas cárnicas. Según explica, «los ganaderos trabajan para estas firmas por un sueldo que no es demasiado bueno, toda vez que las pequeñas explotaciones que trabajan por su cuenta tienen muy difícil su subsistencia».

En lo que respecta a las cabras, Juan Luis Gimeno, propietario de una explotación en Monóvar, también apunta a la falta de relevo generacional, indicando que «nadie quiere coger un negocio de estos, porque es muy sacrificado». Con todo, califica de positivas las ayudas habilitadas por la Conselleria de Agricultura para nuevos ganaderos, lo que ha permitido la incorporación al sector provincial de cuatro nuevos profesionales.

Y añade que, pese a que se ha superado en parte la enorme subida de precios de los forrajes y piensos que comportó la irrupción de la guerra de Ucrania, «todavía tenemos que seguir haciendo frente a costes significativos en materia de electricidad, gasoil o los contratos. Todo ello sin olvidar los impuestos, que nos tienen machacados».

Un ejemplo de ganaderos que han abandonado la actividad es Anel Ñíguez, de Catral, quien contaba con un ganado de 150 corderos con el que complementaba los rendimientos de una finca agrícola. A la hora de explicar las razones por las que ha arrojado la toalla señala a toda una conjunción de factores. «Efectivamente -explica- es un trabajo muy sacrificado. Al final el día tiene 24 horas, y si a eso le sumas que no te salen las cuentas porque los costes son muy elevados, pues no te queda otro remedio que dejarlo estar. Y eso con todo el dolor de mi corazón, porque se trata de una profesión que me gusta».

Mano de obra

Ñíguez también hace referencia a las dificultades para encontrar mano de obra. «Hablamos de sectores muy residuales, en los que nadie quiere trabajar, por lo que al final todo recae en ti. Y si a eso le sumas el control de enfermedades como la lengua azul, pues apaga y vámonos».

Y los costes no se reducen tan solo a los forrajes y los piensos. Este ya ex ganadero también apunta a la maquinaria. «En muy poco tiempo el precio de un tractor ha pasado de 50.000 a 70.000 euros, y eso que estamos hablando de tractores pequeños. Si te vas a los más grandes es ya materialmente imposible afrontar el gasto», lamenta.

Para Anel Ñíguez, «alguien se tendría que parar a pensar un poco en la importancia del sector primario, porque es fundamental a todos los niveles. Pero la realidad es que nos tienen abandonados».

Desde la Generalitat, con todo, la directora general de Producción Agrícola y Ganadera, Mari Àngels Ramón Llin, subraya que las ayudas a la competitividad ganadera en la Comunidad Valenciana se han incrementado hasta los nueve millones de euros, en una muestra, añade, de la importancia que la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca concede al sector.

Fuente: DIARIO INFORMACIÓN

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