ASAJA Alicante exige medidas urgentes ante la falta de mano de obra que amenaza cultivos estratégicos de la provincia

11/06/2026

La organización agraria denuncia que la rigidez administrativa, la pérdida de trabajadores temporales y la falta de incentivos dificultan encontrar personal para la recolección de las campañas agrícolas.

El níspero cierra la campaña con un 10% de la cosecha sin recoger por falta de temporeros.

“La falta de mano de obra se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales del campo alicantino”, asegura la organización agraria alicantina. Cultivos tan representativos y estratégicos para la provincia como el níspero, la cereza, la breva o la uva de mesa cada vez encuentran más dificultades para contratar trabajadores que permitan recoger la cosecha, al margen de que la producción y demanda en los mercados pueda ser satisfactoria.

ASAJA Alicante advierte de que no se trata de una situación puntual ni exclusiva de esta campaña. La escasez de mano de obra especializada lleva años agravándose y está obligando a muchos agricultores a planificar sus explotaciones en función de los trabajadores disponibles y no de las oportunidades que ofrece el mercado. “Existe una carencia generalizada de trabajadores para el campo, lo que está provocando el abandono ante la faltas de garantías para cubrir la recolección”, afirma la entidad.

“El problema ya no es producir ni vender; el problema es encontrar personas dispuestas a trabajar en el campo”, denuncia José Vicente Andreu, presidente de ASAJA Alicante.

Fruta de calidad sin recoger

Uno de los ejemplos más evidentes se ha producido esta campaña en el níspero. Rafael Gregori, productor de Callosa d’en Sarrià, estima que alrededor del 10% de la cosecha se ha quedado sin recoger por falta de personal.

“Este año hemos trabajado con diez personas cuando el año pasado éramos dieciséis. Había fruta de calidad y demanda en el mercado, pero no hemos encontrado más trabajadores”, explica. Gregori lamenta que incluso cooperativas con una mayor capacidad económica tienen dificultades para completar sus plantillas. “Ojalá pudiera pagar más, pero si el agricultor no recibe mejores precios por su producto, no puede asumir más costes”.

José Antonio Cazorla, productor de uva de mesa en Novelda, denuncia además una situación que considera especialmente injusta para los trabajadores mayores de 52 años. Según explica, muchas personas rechazan incorporarse a las campañas agrícolas porque trabajar en el régimen agrario les supone una pérdida económica respecto a otras cotizaciones.

«Hay trabajadores que perderían alrededor de 400 euros si pasan a trabajar en agricultura. Después necesitan volver a cotizar durante un año en el régimen general para recuperar esa situación. Al final prefieren no venir al campo», lamenta.

Este tipo de situaciones evidencian la necesidad de adaptar la normativa laboral a la realidad de las campañas agrícolas. «No tiene sentido que existan mecanismos que penalicen a quienes quieren trabajar temporalmente en el campo cuando precisamente faltan trabajadores para recoger las cosechas», denuncia la organización agraria.

Un problema que va más allá de los salarios

Los agricultores coinciden en que el problema no responde únicamente al coste laboral. ASAJA defiende que muchas explotaciones se apoyan en trabajadores que buscan complementar sus ingresos durante unos meses. “Antes venían personas que querían un dinero extra. Ahora las exigencias administrativas y laborales son las mismas que para un empleo anual y mucha gente renuncia porque le perjudica en las subvenciones”.

Por su parte, Roque Bru, productor de brevas en Elche, reclama una reducción de la carga burocrática que soportan las explotaciones. La situación resulta preocupante en cultivos que dependen de una recolección manual especializada. Por ello, la organización solicita a las administraciones medidas urgentes para facilitar la contratación temporal agraria, compatibilizar determinadas prestaciones con el trabajo estacional y reducir los obstáculos burocráticos que dificultan la incorporación de trabajadores a las campañas.

“Estamos hablando de cultivos que generan empleo, riqueza y actividad económica en nuestras comarcas. No podemos permitir que se quede fruta en los árboles o que la cosecha se pierda porque faltan manos para recogerla”, concluye Ramón Espinosa, secretario técnico de ASAJA Alicante.

ASAJA considera que hay que poner especial énfasis en la ordenación de los flujos migratorios como vía para mejorar la oferta laboral y que el Gobierno central debe delegar competencias en materia de Extranjería a las comunidades autónomas a fin de evitar situaciones de bloqueo y saturación.

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