ASAJA Alicante hace balance de la campaña del cereal en la provincia, que concluye con una merma de producción de entre el 25% y el 30% respecto al potencial esperado. Aunque el cultivo ha conseguido esquivar los efectos de la sequía extrema y los episodios de pedrisco, los agricultores han tenido que hacer frente a un cúmulo de dificultades que vuelven a poner en jaque la rentabilidad de las explotaciones.
La organización agraria explica que las elevadas temperaturas registradas a finales de primavera frenaron el correcto cuajado del grano, mientras que la creciente presión de la fauna salvaje continúa provocando importantes pérdidas en las parcelas cerealistas. Como consecuencia, los rendimientos en las comarcas de secano se han situado entre 1.500 y 1.600 kilos por hectárea, por debajo de las expectativas iniciales.
Más trabas para el agricultor
A este escenario se suma una dificultad añadida que está marcando el final de la campaña: las restricciones para realizar la siega por la activación del nivel 3 del Plan frente al Riesgo de Incendios Forestales.
ASAJA Alicante recuerda que los agricultores son los primeros guardianes del medio rural y los más interesados en evitar cualquier incendio, por lo que afirma que cumplen estrictamente los protocolos de prevención. Sin embargo, denuncia que en numerosas jornadas se ha impedido cosechar incluso cuando las condiciones reales sobre el terreno permitían trabajar con seguridad.
De hecho, ayer, durante una visita de técnicos de ASAJA Alicante a las zonas productoras, se comprobó que las temperaturas oscilaban entre los 22-26 grados, tras una noche con rocío que retrasó el inicio de la recolección y mantenía unas condiciones favorables para la siega, que no se pudo realizar por la restricción impuesta.
Ricardo Ferri, productor de este cultivo, lamenta que «si no nos dejan segar y perdemos la cosecha, lo justo es que la Administración responda y compense esas pérdidas».
Precios que no cubren los costes
A esta situación se suma el incremento del precio del gasóleo agrícola y de los fertilizantes, que sigue reduciendo el margen de las explotaciones. Aunque durante la campaña la cebada ha cotizado entre 190 y 200 euros por tonelada y el trigo entre 220 y 230 euros, estos precios continúan muy lejos del umbral de rentabilidad que los agricultores sitúan en torno a los 240 euros por tonelada.
ASAJA Alicante recuerda que España continúa siendo un país deficitario en producción de cereal, con una elevada dependencia de las importaciones para abastecer la demanda nacional, especialmente la destinada a alimentación animal. «Es incoherente que dependamos del cereal extranjero mientras nosotros no conseguimos precios que hagan viable seguir cultivando el cereal», lamenta Pepe de la Asunción, agricultor, presidente de ASAJA El Comtat – l’Alcoia.
Por todo ello, la organización reclama al Ministerio de Agricultura medidas urgentes para asegurar el futuro del cereal, entre ellas una rebaja del coste del gasóleo agrícola, ayudas que compensen el incremento de los insumos, el reconocimiento económico de los servicios ambientales que presta el sector y que el precio de venta del cereal se ajuste a los costes efectivos de producción, tal y como establece la Ley de la Cadena Alimentaria.
«La solución no es abandonar el cereal, sino crear las condiciones para que siga siendo un cultivo rentable y estratégico para nuestra agricultura», concluye la organización.
Reunión con la Conselleria
Una vez concluida la campaña, ASAJA Alicante solicitará una reunión con la Administración para analizar esta problemática y consensuar medidas equilibradas que permitan compatibilizar la prevención de incendios con la viabilidad de las explotaciones agrarias. En un contexto de cambio climático, estas situaciones serán cada vez más frecuentes y exigen soluciones estables que no perjudiquen únicamente al agricultor.



