El trasvase del Júcar entregará 38 hectómetros este año a los regantes: el mayor volumen de agua de su historia

10/06/2026

La senda de suministro del trasvase del Júcar-Vinalopó sigue adelante. Ni los obstáculos judiciales ni los problemas en las infraestructuras, como las recientes reparaciones realizadas por Acuamed en los túneles de Corbera y Barxeta, ni la inutilidad de la balsa de San Diego para reservar el agua, podrán impedir que 2026 se convierta en el año en el que el trasvase Júcar Vinalopó roce los 40 hectómetros (hm3) trasvasados desde el río Júcar, entre el azud de La Marquesa en Cullera (Valencia) a Villena. Se realiza a lo largo de 90 kilómetros conducciones con agua elevada por impulsión, según los datos de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó y l’Alacantí. 

Las obras han rebajado la aportación prevista durante los primeros meses de este año aunque se espera que se recupere durante los próximos. Entre los meses de enero a mayo de este 2026, se han trasvasado 9,6 hm3 y 17,1 hm3 en el llamado año hidrológico, que abarca de octubre a octubre siguiente. 

Se trata del mayor volumen enviado en la historia de este trasvase que costó 335 millones de euros y funciona desde 2010, con intermitencia, con acuerdos de trasvase puntuales, hasta 2023. 

Desde finales de aquel año está regulado por un convenio con el Estado, desarrollado mediante reglas de explotación con un precio fijo por metro cúbico de 0,24 euros a diez años. Convenio y reglas han sido validados por resoluciones judiciales recientes, frente a las reclamaciones de colectivos ecologistas y sociales del sur de la provincia de Valencia que rechazan esta infraestructura. 

Entre 2010 y 2023, solo se suministraron 41 hectómetros, a una media anual que no llegó ni a los 3 hm3porque el precio por metro cúbico y el volumen trasvasado no era asumible por el agricultor. Desde 2023, fecha en la que se negoció el convenio con Acuamed y el Ministerio para la Transición Ecológica, todo ha cambiado.

La cifra de 38 hectómetros se acerca a la media del mayor trasvase anual que recibe la provincia de Alicante, el del Tajo, que aporta en torno a 50 hm3 anuales de media, desde que se puso en funcionamiento hace 47 años. Hay que recordar que las tierras de la Vega Baja y el Baix Vinalopó solo reciben aproximadamente el 25 % del total de los recursos de los trasvases del Tajo que se autorizan a Alicante, la Región de Murcia y Almería. Aunque el agua del Tajo, a diferencia de la que viene del Júcar, también es apta para el abastecimiento urbano.

Si se mantiene esta evolución del trasvase del Júcar cabe la posibilidad de que a corto o medio plazo se convierta en el más importante de la Comunidad Valenciana por volumen de agua, dado que la senda de suministro fijaba un mínimo de 34 hectómetros hasta 2032 que ya se superó ampliamente en 2025 con 37. Los usuarios abonaron 8,8 millones de euros por ese suministro. Sobre el papel de aquel convenio la cifra podría alcanzar los 80 anuales. 

Acuíferos en recarga

Otro de los datos relevantes del balance de los dos primeros trimestres de año y lo que va de año hidrológico -desde octubre pasado-, es que se han dejado de extraer 17 hm3 de los pozos de los acuíferos de los valles del Vinalopó. El trasvase del Júcar cumple un triple objetivo: medioambiental, de garantía de agua de abastecimiento urbano y económico a la hora de sostener al sector agrícola. El caudal que circula por esta infraestructura desde su punto de captación a pocos kilómetros de su desembocadura-, es apto para el riego pero no para abastecimiento urbano. Su uso para el riego agrícola permite su empleo en sustitución de recursos de las masas de agua subterránea. 

Por cada metro cúbico de agua que deja de salir de los pozos los agricultores deben recibir un metro cúbico de recursos del Júcar, lo que a su vez permite regar y al mismo tiempo recargar los acuíferos sobreexplotados que sirven para abastecer de agua de «boca» a más de 40 municipios del Alto y Medio Vinalopó y algunas zonas del Baix Vinalopó y l’Alacantí. Entre ellos, Elda, Villena, Petrer, Sax o Novelda. 

El agua del Júcar permite mantener la actividad agrícola y garantiza, además, que el abastecimiento sea suficiente y de calidad. Al trasvase, para garantizar ese objetivo, se suman las aguas regeneradas de depuradoras y el agua de la desaladora de Mutxamel que, sin embargo, no puede alcanzar el Medio y Alto Vinalopó. No obstante, la aportación del Júcar no impide que se sigan manteniendo muchas zonas agrícolas con agua de pozo -autorizados desde los años 60- a las que el trasvase no llega por la falta de infraestructuras del postrasvase, ahora en ejecución.

Fuente: Diario INFORMACIÓN




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