Hay fechas que marcan un antes y un después en la historia. El 20 de abril de 2026 es una de ellas. Quizá necesitemos un siglo para comprender su verdadera magnitud, pero hoy ya podemos afirmar que la I Mostra de Olis d’Alacant será el día en el que el sector del olivar demostró que la unidad es la mejor hoja de ruta hacia el futuro.
En este contexto conviene recordar que, tras la expulsión de los moriscos en 1609, muchas tierras quedaron yermas y los campos en silencio. Aquellas comunidades habían modelado el relieve con una auténtica ingeniería agrícola ancestral. Por orden real, las tierras pasaron a manos de oligarquías y nobleza, ajenas a las técnicas de cultivo, al riego y a la elaboración del aceite. Aquel día, el sector agrario alicantino retrocedió siglos.
Hoy, más de cuatrocientos años después, hay olivos centenarios que subsistieron y siguen en pie. Son memoria viva, testigos silenciosos de generaciones que resistieron y de agricultores que aprendimos a ser, conocer y trabajar la tierra.
Esos árboles supervivientes también son símbolo de una nueva etapa. Por eso, lo de este lunes ha sido más que un acto; ha sido la firme invitación a que nuestra historia entre en cada hogar, en cada restaurante y en cada hotel en forma de aceite de oliva virgen extra alicantino. En forma de Olis d’Alacant.
Como decía, este proyecto nace de la unión. Tras más de una década de trabajo, reuniones y una visión compartida, comprendimos que caminar por separado nos debilitaba. En 2015 dimos el primer paso con la creación de la sectorial del olivar de ASAJA Alicante; iniciativa que, en 2022, evolucionó hasta convertirse en la asociación de productores y almazaras Olis d’Alacant. Ha sido un proceso largo, pero firme, sustentado en ideas claras: promocionar unos aceites únicos, con variedades autóctonas e identidad propia. Un olivar de bajo rendimiento y por ello de excelente calidad, que aspira con razón a avanzar hacia una denominación de origen que otorgue el prestigio que merece a nuestro producto. En ello estamos.
En cada municipio y comarca tenemos la gran suerte de tener olivos. Es el cultivo con mayor superficie agraria de la provincia. Alimento para el ganado, leña de calidad para hornos y chimeneas, madera para muebles, aperos agrarios y utensilios domésticos, histórica fuente de energía para iluminar casas con lámparas de aceite, fitosanitarios para plagas y enfermedades de las plantas y animales. Y como no, base de nuestra dieta mediterránea.
Ahora que hemos llegado hasta aquí, necesitamos apoyo contundente. Que los consumidores elijan nuestro oro líquido. Que los restauradores lo incorporen en sus cartas. Que el turismo gastronómico lo convierta en emblema. Cada botella de Oli d’Alacant que se consume es un agricultor que continúa. Es un bancal que no se abandona. Es una montaña que sigue viva.
Queremos ser distintos y reconocibles. Olis d’Alacant es mucho más que un producto: es la reivindicación de nuestra soberanía agrícola y la dignificación de quienes la hacen posible. Es la ambición de conquistar los mercados internacionales sin renunciar a nuestras raíces.
A partir de aquí, el sector oleícola deja de ser una suma de voluntades aisladas para convertirse en la bandera común de una agricultura que reclama el lugar que le corresponde en el mundo. OLIS D’ALACANT ES MOLT MÉS QUE UN OLI: es una apuesta decidida por mejorar los ingresos de los productores y poner en valor un aceite de oliva virgen extra que los alicantinos tenemos la fortuna de disfrutar gracias al esfuerzo del campo y al gran trabajo de las almazaras de la provincia.
