- Los problemas ocasionados por conejos, jabalíes, arruís y muflones ponen en riesgo la viabilidad del campo.
- Los agricultores asumen pérdidas sin compensación mientras la administración mantiene una normativa ineficaz y traslada la responsabilidad a terceros.
“El Consell debe cambiar la normativa vigente y actuar de oficio ante el problema”. ASAJA Alicante denuncia el grave impacto que está provocando la fauna silvestre en los cultivos de la provincia, una problemática que genera importantes pérdidas económicas que recaen en el productor y pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones agrarias.
El aumento descontrolado de especies como el conejo, jabalí, arruí o muflón, unido a la falta de medidas eficaces por parte de la administración autonómica causa daños directos en cultivos: destrucción de siembras, consumo de frutos o arranque de plantas; así como indirectos en infraestructuras agrarias: destrucción de sistemas de riego, vallados o caminos rurales.
ASAJA Alicante advierte de que el actual marco normativo no es ágil ni eficaz. Se basa en que los agricultores avisan a los cazadores de cada coto para poder hacer frente a la plaga de fauna salvaje impidiendo actuar con rapidez ante situaciones de sobrepoblación. Los procedimientos son lentos y restrictivos, favoreciendo que determinadas especies alcancen altos niveles de plaga.
Asimismo, insiste en que el control de la fauna no puede limitarse únicamente a los espacios cinegéticos, ya que en los últimos años se ha constatado una presencia creciente de estos animales en zonas no acotadas, explotaciones agrícolas abiertas, áreas periurbanas e incluso dentro de núcleos urbanos.
Pérdidas sin respuesta
Los agricultores describen una situación cada vez más insostenible. Pepe Reus, vicepresidente de ASAJA Alicante y productor de uva de vinificación, señala que los daños por conejos, y ahora también por arruí, son constantes: “Hace dos años tuvimos pérdidas totales en algunas parcelas. Los animales entran cuando empieza a brotar la viña y si no actuamos a tiempo, con medios que parten de nuestros bolsillos, lo perdemos todo”.
Ante la falta de soluciones, los propios agricultores deben asumir el control: “Hemos llegado a capturar más de dos mil conejos con trampas para soltarlos en la montaña. Todo esto supone más trabajo y más costes para nosotros”, afirma Reus.
ASAJA Alicante critica el abandono institucional que sufre el sector, señalando que muchos agricultores han perdido la totalidad de sus cosechas sin recibir compensaciones económicas. Asimismo, la organización destaca la inseguridad jurídica de los cazadores, quienes evitan actuar en determinadas zonas por temor a sanciones debido a la proximidad de núcleos urbanos.
Una cosecha de cereal truncada
En explotaciones de cereal, como las de Ricardo Ferri en la comarca de l’Alcoià, la situación se ha agravado con la presencia de muflones: “Tenemos entre 40 y 60 muflones comiendo día y noche en el campo. Llevamos mínimo seis años con este problema y cada vez va a más”.
El socio de ASAJA critica la falta de actuación administrativa: “Se ofrece a los cazadores como solución, pero no hay permisos suficientes. Al final todos se escudan unos en otros, pero quien paga es el agricultor”.
Nuevas amenazas: aves y expansión de especies
A esta problemática se suman nuevas especies que están comenzando a generar daños relevantes. En el Camp d’Elx, los agricultores empiezan a tener problemas con las cotorras, al igual que se está incrementando la presión de aves sobre cultivos como es el caso de la paloma torcaz, que está castigando cada vez más las crucíferas (brócoli, coliflor).
Además, en la zona se observan daños en nuevas plantaciones y sistemas de riego provocados por conejos, así como la presencia de jabalíes en el sur del municipio, que afectan a granados y almendros jóvenes. Ante esta situación, ASAJA reclama medidas concretas: indemnizaciones por daños tanto en cosecha como en arbolado, así como actuaciones preventivas eficaces.
Soluciones reales
Ante esta situación, “reclamamos un giro urgente de la normativa cinegética para evitar situaciones de plaga y sobrepoblación”. Las limitaciones normativas, burocracia y disminución de cazadores está generando pérdidas económicas en las explotaciones agrarias. “Resulta imprescindible que la administración adopte un papel más activo, principal y protagonista en la gestión del problema”, subraya el secretario técnico de la asociación agraria, Ramón Espinosa.
