Tras dos años hidrológicos muy secos, la cuenca del Segura sobrevive entre la agonía de unos regadíos que vienen de sufrir recortes del 57% y el espejismo de unas lluvias recientes que, lejos de ser la solución, han vuelto a sacar los colores a la administración. Mientras el país rebosa agua por la generosidad de la climatología, la falta de infraestructuras de regulación castiga al campo de Alicante al contemplar cómo se arrojan más de 30 hm³ al mar por falta de gestión hídrica.
JOSÉ VICENTE ANDREU, PRESIDENTE DE ASAJA ALICANTE. Orihuela, 1964. Ingeniero agrónomo y agricultor.
P: ¿Es posible trabajar cuando el agua depende del sectarismo político?
R: Los agricultores sobrevivimos a base de esfuerzo, pero a costa de jugarnos nuestro patrimonio. La desgobernanza en materia de agua ha dejado de ser una negligencia para convertirse en un ataque deliberado a nuestro sistema productivo. Aunque este respiro invernal haya aliviado los recortes; no nos engañemos, la situación del Tajo-Segura sigue siendo crítica, con la inminente modificación de las normas de explotación podemos pasar del todo a la nada en muy poco tiempo. Este Gobierno padece una miopía ideológica tan severa que es incapaz de mirar al futuro sin los filtros del sectarismo. Trabajar sin certezas no es gestionar, es jugar a la ruleta rusa con miles de familias, con la supervivencia del campo.
P: Y mientras tanto, Sánchez financiando obras hidráulicas en Marruecos…
R: Resulta insultante. Pero aún hay más. Marruecos no cumple los acuerdos comerciales. La justicia europea denuncia su ilegalidad pero, como quien oye llover, nadie dice ni hace nada. Lo más sangrante es que estamos levantando un imperio de invernaderos en el Sáhara que terminará arruinando a la agricultura española.
P: ¿Ha claudicado el Gobierno ante el chantaje de Castilla-La Mancha?
R: Siempre ha mostrado su hostilidad hacia el Tajo-Segura y hacia el sector primario. Pero no tardarán en hacer propaganda de que bajo su mandato se han enviado más hectómetros por el trasvase que nunca, aunque esto sea una falacia oportunista. No es su gestión la que nos ha traído el agua, sino la generosidad de la meteorología que ha llenado las cabeceras. Esa, y no otra, es la única razón de que hoy estemos en nivel 1. En cuanto a Page, ya puede estar ahogándose y los embalses desbordando, que él seguirá empecinado en liquidar el acueducto por estrategia política.
P: ¿Por qué Asaja Alicante pone tanto empeño en el Vertido Cero?
R: Es un proyecto integral para reequilibrar el agua en toda la provincia, desde la Vega Baja hasta las Marinas, incluyendo los acuíferos del Vinalopó y las masas de agua compartidas con Murcia. Puede aportar más de 50 hm³ de agua constante, segura y de calidad, ayudando a corregir déficits históricos. Resulta clave para el turismo y el regadío, pero sigue cogiendo polvo en un cajón por falta de voluntad política.
P: ¿Cree que saldrá adelante?
R: Debe salir adelante: está en juego el futuro de los alicantinos. Su coste no puede ser un freno, y menos sin un estudio en profundidad por parte del MITECO. Siendo una de las provincias que más aporta al Estado y la quinta en PIB, exigimos respuestas a la altura. Igual que se trazaron las redes de transporte, hoy es imperativo impulsar autopistas del agua que vertebren la provincia. El Vertido Cero es el paso de la vulnerabilidad a la garantía del suministro. Los políticos están de paso, pero nosotros nos quedamos y lucharemos hasta donde haga falta para que sea una realidad.
P: ¿Por qué el Júcar-Vinalopó sigue siendo un gigante dormido?
R: Fue diseñado para rescatar los acuíferos del Vinalopó, pero hoy operamos a una mínima parte de su capacidad: el embalse de San Diego sigue sin repararse, al igual que tampoco se terminan las obras del postrasvase. A pesar de que se ha avanzado en los dos últimos años, estamos muy lejos de los objetivos por los cuales se diseñó. Para ello es fundamental que el embalse esté operativo y que se ejecuten las instalaciones fotovoltaicas para reducir el coste energético.
P: ¿Deben los acuíferos compartidos con Murcia recibir agua del Júcar-Vinalopó?
R: Mantener una visión puramente localista es un grave error: si un coche tiene dos pinchazos y solo reparas uno, acabarás en la cuneta igual. Los acuíferos compartidos no entienden de fronteras administrativas y su recuperación exige una perspectiva de Estado. Si conseguimos alcanzar la capacidad total del trasvase, los 80 hm³, hay volumen suficiente para atender el conjunto de todas las demandas y recuperar todos los acuíferos. Para pedir solidaridad, hay que empezar por serlo. No olvidemos que es la unidad de Alicante, Murcia y Almería la que hace implacable la defensa del Tajo-Segura: o remamos en la misma dirección, o nos hundimos todos.
P: ¿Qué situación hídrica tiene hoy Alicante?
R: A pesar de la pluviometría, en la comarca de la Marina Baja no hay garantía de suministro para los próximos meses ni para regar ni para beber. Este hecho pone evidencia la perentoria necesidad de actuaciones en obras hidráulicas en la provincia. En cuanto al buen estado de los recursos en la Vega Baja y Elche por el repunte de los embalses, no debemos olvidar que es una ilusión transitoria. El déficit histórico sigue y al Tajo-Segura se le puede acabar la alegría en cuanto lo decidan los caprichos del gobierno de Sánchez.
