El despegue de los cereales y el olivar frena el abandono de tierras de cultivo en Alicante.
Buenas noticias para el campo alicantino, sobre todo teniendo en cuenta la crítica situación que se venía arrastrado. Y es que la provincia solo ha perdido en el último año 240 hectáreas de tierras de cultivo, frente a las más de 7.000 que se habían abandonado en los cinco ejercicios anteriores. Un frenazo en toda regla que tiene como principales protagonistas a los cereales y al olivar, que han ganado superficie por cuestiones como el final de la sequía y los buenos precios que se han venido pagando por el aceite. En el lado contrario se sitúan los cítricos, el cultivo que más ha retrocedido debido a que algunas plantaciones están siendo sustituidas por hortalizas.
El pesimismo se había instalado en la agricultura alicantina a la vista de la evolución a la baja de las tierras de cultivo. Y es que en solo cinco años se habían perdido más de 7.000 hectáreas, debido a una conjunción de factores que iban desde la pertinaz sequía, que había causado estragos sobre todo en las tierras de secano, hasta la falta de rentabilidad de determinados productos. Todo ello adobado, además, por los recortes en los recursos hídricos y la competencia desleal de determinados países, con importaciones a precios extraordinariamente bajos debido, entre otras cuestiones, a prácticas de cultivo mucho más laxas en obligaciones que las que exige en territorio comunitario la Unión Europea (UE).
Pues bien, sin llegar a ser un cambio de dinámica a todos los efectos, lo cierto es que el abandono de tierras ha experimentado un notable frenazo en el año que acaba de finalizar. Así lo pone en evidencia la encuesta de superficies y rendimientos de los cultivos que acaba de publicar el Instituto Valenciano de Estadística (IVE), según el cual, la provincia de Alicante perdió en 2025 solo 242 hectáreas, lo que deja la superficie total en 157.984.
Están proliferando las plantaciones de olivos mecanizadas, que son más rentables – Hugo Quintanilla | Productor de Señoríos de Relleu
A la hora de concretar las causas por las que el ritmo descendente ha perdido dinamismo, hay que hacer referencia, sobre todo, a dos cultivos tradicionales, como son los cereales y el olivar.
Destaca, principalmente, el caso de los cereales, que han pasado de las 1.661 hectáreas de 2024 a prácticamente el doble, con 3.745. En lo que respecta a los olivos, en el pasado ejercicio se ha registrado una transición desde las 31.754 hectáreas a las 32.013, dando continuidad a una tendencia que ya se venía detectando en años anteriores.
También crecen en superficie las hortalizas y flores, en este caso pasando de 10.107 hectáreas a 10.700, lo que también es un avance más que significativo. Crecen, igualmente, otras producciones minoritarias, caso de las industriales, que transitan desde las 414 hectáreas a 508, y otros cultivos leñosos, avanzando desde las 938 hectáreas a 946.
En el lado contrario, es decir, en el de los cultivos que retroceden en superficie, destaca, sobre todo, el caso de los cítricos, que caen desde las 33.729 hectáreas a 32.923. También se encuentran en tendencia negativa los frutales no cítricos, que pasan de 36.740 a 36.410 hectáreas; los viñedos, de 11.808 a 11.362 hectáreas; las plantas forrajeras, de 2.181 a 1.987 hectáreas; y los tubérculos, de 904 a 596 hectáreas.
El año pasado pudimos por fin plantar en condiciones, aunque los precios son muy bajos – Ricardo Ferri | Productor de cereales en l’Alcoià
La estadística publicada también hace referencia a las tierras en barbecho, que sufren un descenso debido a que una parte de ellas se han activado con el final de la sequía, de manera que han pasado de las 21.354 hectáreas a 20.089.
En lo que respecta a los viveros, durante el último año se han mantenido inalterables, con 3.008 hectáreas. Los huertos familiares, por su parte, han experimentado un ligero incremento en su superficie, pasando de 3.458 hectáreas a 3.474. Los invernaderos vacíos, por último, han aumentado, transitando desde 172 hectáreas a 224.
Precios
Con relación a los cultivos que han registrado una evolución más positiva, Hugo Quintanilla, productor de la marca Señoríos de Relleu, señala que el aumento de hectáreas en el olivar está relacionado, por un lado, con los buenos precios que ha tenido el aceite de oliva estos últimos años. «En 2023, cuando los precios se dispararon, era prácticamente imposible encontrar plantas en los viveros», recuerda, si bien, añade, en esta última campaña la cotización ya ha tendido a normalizarse. El otro factor, en este mismo contexto, es el de la proliferación de plantaciones mecanizadas en zonas llanas, que según Quintanilla, «requieren de menos mano de obra y, consecuentemente, son más rentables».
En el caso de los cereales, Ricardo Ferri, productor de la zona de l’Alcoià, señala que después de cuatro años desastrosos, en que las cosechas fueron totalmente ruinosas debido a la sequía, «este último año fue todo mucho mejor con las lluvias, y por fin pudimos plantar en condiciones y sacar producción». El problema, lamenta, son los bajos precios que imperan en los mercados, «que apenas nos dan para cubrir gastos».
En cualquier caso, desde Asaja Alicante, su presidente, José Vicente Andreu, no duda a la hora de señalar que «viniendo de donde venimos, el que solo se hayan perdido 242 hectáreas de tierras de cultivos en la provincia de Alicante este último año se puede calificar como una buena noticia. Un éxito, podríamos decir, después de varios ejercicios de sequía y de pérdida de rentabilidad».
Que se frene el abandono de tierras es un éxito, después de años de sequía y pérdida de rentabilidad – José Vicente Andreu
Y hace referencia, precisamente, a los dos cultivos citados, señalando, en el caso de los cereales, que «los agricultores estaban sembrando por obligación para cobrar las ayudas de la PAC, dado que no había condiciones para ello. La prueba es que las cosechas estaban siendo nulas».
En lo que respecta al olivar, señala que «es un cultivo que, gota a gota, lleva una línea ascendente. Los precios han ayudado, pero la realidad es que el sector lo está haciendo muy bien y los aceites que se producen en la provincia son de una altísima calidad».
Con relación a los cítricos, que están perdiendo superficie, Andreu señala que «están teniendo la competencia de las hortalizas, que llevan acumulados varios años buenos. Eso propicia que se estén arrancando árboles viejos y poco productivos para sembrar productos como alcachofas o brócolis, entre otras variedades».
El balance, con todo, es positivo para el representante de Asaja. «En la Vega Baja está todo cultivado, no quedan parcelas, y eso evidencia que el sector, pese a las dificultades, está vivo y va bien».
Descenso de 1.259 hectáreas en el conjunto de la Comunidad
La encuesta de superficies y rendimientos de los cultivos publicada por el Instituto Valenciano de Estadística (IVE) refleja una reducción de 1.259 hectáreas en las tierras de cultivo del conjunto de la Comunidad, un 0,2 %, lo que sitúa el total en 617.387 hectáreas. El motivo principal ha sido el descenso de los cultivos leñosos en 2.979 hectáreas, que fue superior al incremento en 1.568 hectáreas de la tierra arable.
Con todo ello, la superficie ocupada por la tierra arable en la Comunidad Valenciana aumentó con respecto a 2024 en un 1,3 %, como consecuencia del crecimiento de la superficie de cultivos herbáceos en un 13,1 %, que fue compensado parcialmente por la reducción de los barbechos en un 9,5 %.
Los cítricos y los frutales siguieron siendo los cultivos que más superficie ocuparon en el territorio autonómico, al significar entre los dos grupos prácticamente la mitad del total de tierras de cultivo.
Desde 2021 se ha producido una reducción de las tierras de cultivo en la Comunidad de 17.740 hectáreas. Los descensos más acentuados se han registrado en cítricos, cereales, frutales no cítricos y viñedos, mientras que el ascenso más destacado son los barbechos.
Fuente: Diario INFORMACIÓN
