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Jueves, 15 Octubre 2020 14:47

Día Internacional de la Mujer Rural

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Las mujeres que vivimos y trabajamos en las áreas rurales de la provincia de Alicante, tenemos hoy mucho que celebrar, pues nos encontramos en la jornada en la que conmemoramos el Día Internacional de la Mujer Rural. Con el apoyo de todos deberíamos destacar esta fecha, pues nadie me negará que a lo largo de la historia, hemos ocupado un segundo plano, hemos pasado desapercibidas y aún tenemos mucho trabajo que realizar para poder alcanzar el lugar que merecemos y, por supuesto, para que nosotras mismas seamos conscientes de la importancia vital que realmente tenemos.

Muchas de nosotras nos dedicamos al trabajo agrícola. Plantamos, podamos, recolectamos y proporcionamos alimentos a nuestras familias, vecinos y, en general, a todos los ciudadanos. Codo con codo con el hombre, trabajamos al frente de las explotaciones para conseguir y proporcionar granadas de calidad, tomates, membrillo, carne, huevos,… que permiten a niños, jóvenes y adultos nutrirse con sanidad.

En esta crisis de la COVID 19 nos hemos dejado la piel para que no faltaran alimentos. Ha quedado patente algo que sabíamos, pero que no se cuida y protege como debiera: la agricultura y la ganadería son actividades esenciales, insustituibles e irrenunciables para todos. Durante el confinamiento hemos celebrado poder tener frutas, hortalizas, queso,... Por ello, pido desde AMFAR Alicante que felicitemos a todas las mujeres del medio rural, pues gracias a sus desvelos y perseverancia en trabajar la tierra, no hemos tenido desabastecimiento de productos básicos. En agricultura, ganadería y alimentación debemos ser autosuficientes, pero para ello, deben cambiar ciertas reglas del juego.

Nosotros debemos seguir teniendo ánimo, tranquilidad, fuerza y seguir produciendo. Nuestros políticos y gestores deben estar capacitados para tomar decisiones prudentes, sabias y certeras. Apostar por la agricultura es muy importante también para la economía y el bienestar de nuestro país y sus habitantes. Entre todos, hoy tenemos que recordar que debemos seguir trabajando para que el medio rural se vigorice, pues todos necesitamos de él. Apostar por el área rural va a ser beneficioso para todos, incluso para el medio ambiente. Si potenciamos la producción cercana, que es sostenible con el entorno, tal y como exigen las numerosas normativas de trazabilidad y protección del medio ambiente que hay en nuestro país, el impacto será más positivo que si los productos llegan a los puntos finales de venta después de realizar grandes trayectos.

Por desgracia, desajustes y carencias en una pandemia como esta, las mujeres rurales seguimos teniendo muchas. A todas las que provienen de un mundo globalizado, debemos sumar problemas de aislamiento, que si ha sido un problema en la urbe durante el confinamiento, imagínese en las pedanías y pequeñas poblaciones de nuestra provincia. En estas áreas, seguimos con medios precarios en diversos servicios como las telecomunicaciones. Hay zonas, en las que apenas tenemos cobertura móvil y menos aún conexión a internet. Si en estos tiempos ha quedado patente que la tecnología es fundamental para todos los sectores, aún lo es más en el área rural por la dispersión de la población y ausencia de servicios.

Denunciamos que sufrimos por el abandono de nuestros pueblos y defendemos que queremos reactivar el medio rural, pues para ello es imprescindible disponer de medios tecnológicos que posibiliten entornos digitales eficientes. En nuestras manos está el poder dar vida a la España vaciada gracias al teletrabajo, la teleasistencia, la formación on line,... El poder hacerlo es urgente, pues recordemos que en estos núcleos que se pierden, viven nuestros mayores, familias que tampoco deben quedar sin apoyo. Además, de mejores telecomunicaciones, no hay que obviar la necesidad de arreglar y adecentar carreteras y caminos e incrementar las conexiones de transporte público. Por ello además de felicitar a todas las mujeres rurales y pedir que tengan ánimo, hoy también me veo obligada, por ellas y por mí, a exigir a gobiernos y políticos que el medio rural deje de ser un lugar olvidado, un lugar invisible.

Tere Antón Díez

Presidenta de Amfar Alicante
(Asociación de Mujeres y Familias de Ámbito Rural)

 

Lunes, 21 Septiembre 2020 06:49

DANA: el lobo vino y volverá

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El lobo vino, volverá y se nos volverá a volar la casa. Porque después de contabilizarse, según la Confederación Hidrográfica del Segura, alrededor de 70 avenidas de agua en la Vega Baja durante los últimos 100 años, que han provocado numerosas víctimas mortales y millonarios daños, seguimos con un sistema de infraestructuras insuficiente, parcheado y construido a base de “palicos y cañicas”, como se dice coloquialmente aquí en la huerta. Y es que, la simple afirmación de que si volviese a ocurrir otra DANA como la de hace un año volveríamos a sufrir los mismos daños y consecuencias que entonces, no solo da escalofríos, sino que da nota de lo lejos que estamos en la escala de prioridades del Gobierno de este país.

Un Gobierno que en su momento no escatimó en visitas, promesas, fotos en helicóptero para sobrevolar la zona y el anuncio a los medios de comunicación de un chorro de millones de euros en ayudas para los afectados que, 365 días después, no han llegado.

Un Gobierno que tenía en su mano la posibilidad de reconvertir la catástrofe en una oportunidad que por fin dotara a Orihuela y la Vega Baja de las infraestructuras hídricas necesarias que llevamos reclamando desde 1987, cuando ya las reconoció el Ministerio a través del El Plan de Defensa contra Avenidas del río Segura a consecuencia de las intensas lluvias de ese año, que en las inundaciones y desbordamiento del 2016 se volvieron a recoger y que en 2020 sigue enrolado y dilatando el tiempo haciendo jornadas, informes técnicos, encargando estudios a las universidades, haciendo procesos participativos como el del Plan Vega Renhace…, al que, por cierto, tuve la posibilidad de asistir ayer y donde pude constatar que se trata de un acto propagandístico y electoral más del Consell. Una burla que no concreta las obras hidráulicas que necesitamos, pero se atreve a anunciar un chorro de 100 millones, que presuntamente llegarán en los presupuestos del 2021 y la creación de una oficina técnica, es decir, más funcionarios enchufados chupando puestos y dinero público, y que de poco o nada sirve si luego no hay materialización de esas obras y las actuaciones necesarias. Lo que debería haber anunciado ayer el presidente es una partida específica y detallada en los presupuestos de la Generalitat para que podamos creer en este proyecto y en que su objetivo es hacer resurgir y proteger de verdad a los ciudadanos de esta comarca.

Y es que, la situación de la Vega Baja después de un año, es que la limpieza del río sigue sin realizarse. No obstante, quiero centrarme en lo verdaderamente transcendente y que puede cambiar nuestro futuro en próximas avenidas, que es, como digo, las tan reclamadas infraestructuras hidráulicas. Acciones como: el encauzamiento de la Rambla de Abanilla; la construcción de presas de laminación de Tabala y Arroyo Grande; actuaciones para interceptar y canalizar las escorrentías de la Sierra de Orihuela; trabajos de aterrazamientos y/o repoblación forestal en la cuenca para tratar de disminuir el coeficiente de escorrentía; modificar y ampliar la red de azarbes actual; el establecimiento de un buen drenaje en la desembocadura de Guardamar y la conexión entre el antiguo cauce y el nuevo; o el ensanche del cuello de botella que se produce en el río a su paso por Orihuela y Rojales.
Cuando me preguntan si nos hemos recuperado, siempre respondo lo mismo. Lógicamente la gente ha tenido que tirar para adelante y salvar la situación como buenamente ha podido. La gente tiene que comer, mantener familias... Pero, por ejemplo, en lo que agricultura se refiere, donde se contabilizaron unas pérdidas totales del sector agroalimentario de 550 M€, este año ha pasado lento y se han quedado muchos en el camino. De hecho, a día de hoy, todavía sufrimos las consecuencias y se nos están muriendo todos los limoneros jóvenes de la Vega como consecuencia del anegamiento del agua durante más de diez días.

Mención especial merecen los agricultores de hortalizas, la mayoría sin seguro agrario (más del 95%), puesto que es una línea que no resulta rentable. Para ellos no ha habido ayuda que valga, porque todas estaban vinculadas a la tenencia de la póliza con el Sistema Nacional de Seguros Agrarios. Muy triste, ya que era a través de este cultivo mediante el cual estábamos consiguiendo un relevo generacional importantísimo con la incorporación de jóvenes. Hoy, la mayoría de ellos se han visto obligados a buscarse la vida por otro lado para poder comer.

Como conclusión, la DANA fue un fenómeno meteorológico adverso muy severo, pero hay culpables directos de que sus efectos se sobredimensionaran. Para que esto no vuelva a ocurrir hay que gastarse el dinero. Hay que realizar un mantenimiento permanente del río y garantizar que las motas más controvertidas no van a ceder. En definitiva, hay que abordar las obras. Volverá a ocurrir otra DANA y volverán a echar la culpa a la naturaleza, cuando con acciones humanas adecuadas y responsables se puede minimizar el daño en un 90%. Y es que, somos conscientes que las actuaciones a realizar, pese a ser costosas, (se estima que las propuestas realizadas alcanzarán varios centenares de millones de euros) se verían compensadas con tan solo mitigar el próximo evento, que antes o después ocurrirá.

Eladio Aniorte Aparicio
Presidente de ASAJA Alicante – Jóvenes Agricultores

 

Lunes, 07 Septiembre 2020 06:54

Manual de mentiras

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La Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó Denominación de Origen Protegida asistió hace pocos días, como se viene haciendo año tras año, al acto del ‘corte del primer racimo’, donde los ‘políticos de turno en el cargo’ acuden con su comitiva de asesores y directores generales a la escenificación en pleno campo con el objetivo de promocionar y visibilizar el cultivo. Una acción que, desgraciadamente, desde hace algunos años se ha convertido en el único esfuerzo que nuestros representantes dedican a nuestra uva. El croquis es el siguiente: vienen, cortan el racimo, se hacen la foto con los medios de comunicación, sueltan un bonito discurso con todas las promesas que los necesitados agricultores queremos escuchar, aplauso de los asistentes, meten su discurso y nuestros problemas en una carpeta que no abrirán hasta el corte del año que viene, y se marchan corriendo a la siguiente tarea del día. Esto, hace algunos años podía ser hasta aceptable, pues había presupuesto para proyectar una ambiciosa campaña de publicidad y promoción del consumo de la uva de mesa embolsada por todo el ámbito nacional. Pero ahora, dada la coyuntura, sin recursos, sin apenas promoción, y con una gravísima y estructural crisis de precios, a mi juicio, sobran las sonrisas, y esta forma de proceder resulta un tanto ofensiva. En los tiempos que corren y con la que nos está cayendo a los productores de alimentos, resulta humillante que nuestros políticos, este año fue el turno de la consellera de Agricultura, Mireia Mollà, se permitan un discurso sacado de un manual de mentiras con el que este Gobierno lo salva todo. Y es que, como productor de uva de mesa desde casi tengo uso de razón, no puedo aceptar ni una disertación más de este tipo y que, encima, se vayan con la ovación por la puerta. No. No está bien. Las palabras, si van acompañadas con hechos y medidas concretas, maravilloso, pero las palabras sin hechos no solo restan, sino que, además, nos dejan la sensación de que nos toman por tontos. La uva embolsada del Vinalopó, un cultivo social con Denominación de Origen Protegida que poco a poco va desapareciendo. De hecho, cada año asistimos a nuevos e imparables arranques de viñas porque hemos llegado al punto en que cuesta más recoger la cosecha que lo que nos van a pagar por ella… El pasado día 25 de febrero de este año fuimos capaces de convocar a más de 400 tractores y 2000 personas y cortamos la autovía A-31 a la altura de Monforte del Cid para denunciar nuestro hartazgo y reclamar soluciones. A día de hoy, seguimos sin obtener respuestas… Hace unos años teníamos tres problemas, ahora, tenemos treinta. Antes, nuestro enemigo era la naturaleza (el clima). Ahora, nuestro peor enemigo está en la oficina. Veinte años solucionando el problema del agua, nadie lo encuentra. Diez años solucionando el problema del IRPF, nadie sabe solucionarlo. Cinco años solucionando el problema de los seguros agrarios, y cada vez el problema es más grave. Llevo casi 20 años asistiendo a actos institucionales, escuchando lo mismo por parte de los políticos: “defendemos para la uva de mesa agua de calidad y a un precio accesible, MENTIRA; Hay que ajustar el IRPF a la realidad del cultivo, MENTIRA… Me he hecho mayor y ya me he cansado de escuchar siempre lo mismo y todo quede en mentiras. La realidad es que cada vez nos ponen más zancadillas. Ellos son los responsables directos de que ya casi no nos podamos levantar y de los arranques, abandonos de cultivo y más paro. Todos alaban muestras uvas, pero nadie piensa en la supervivencia de muestras familias y nuestra comarca. Si les tengo que reconocer que, aunque no tienen el compromiso, si tienen el don de la palabra. Dentro de algunos días o semanas veremos una réplica del acto de Novelda con el corte del primer racimo de la uva de vino, el de la granada o el de la alcachofa, donde les dirán a los agricultores del vino, del campo de Elche o Albatera y de la Vega Baja, todo aquello que quieren oír pero que no tienen intención ni voluntad alguna de abordar. Volverán a deleitarnos con su don de palabra, volveremos a aplaudirles, pero, al final, todo quedará en mentiras, papel mojado, política vacía e inacción. Cumplo años y estoy cansado, pero no por tener que trabajar, cansado de escuchar falsos discursos y falsas promesas, que en vez de solucionar problemas los agravan. No queremos dinero, sólo queremos que nos dejen trabajar sin ponernos zancadillas por el camino y recibir un precio justo por nuestro trabajo y nuestros productos. Si los que nos gobiernan no se dejan la piel por conseguir eso, ¿para que los queremos? Hagan las maletas y dedíquense al cine o al teatro, donde escenificar y mentir bien se premia y alaba y, además, no afecta a la vida, a las esperanzas y al futuro de personas y familias.

Jueves, 30 Julio 2020 09:03

Productores de Medio Ambiente

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Que la agricultura y el medio ambiente mantienen una estrecha relación y no tendrían razón de ser la una sin la otra, es una premisa que los productores de alimentos tenemos muy claro. La agricultura, además de tener la gran responsabilidad de producir frutas y hortalizas para el mundo, tiene el compromiso ineludible de realizar esta actividad de manera sostenible y manteniendo el equilibrio que permite poner en valor y desarrollar prácticas agrarias respetuosas con el medio ambiente. Por tanto, la importancia vital de la agricultura no solo se centra en el suministro de alimentos, sino que también proporciona productos de calidad diferenciada y seguridad alimentaria a nuestras mesas. Además, genera medio ambiente y mantiene los ecosistemas y el paisaje. En consecuencia, los titulares de explotaciones agrarias, consciente o inconscientemente, somos los primeros promotores medioambientales y mitigadores del cambio climático. Los agricultores, guste o no guste, somos los responsables del entorno rural y paisajístico que todavía se aprecia en los pueblos y no estamos para recibir lecciones de determinados “sujetos” que en los últimos años se han venido arriba y van al campo de visita, a pasar el fin de semana, a hacer senderismo o a pasear en bicicleta y que se creen con derecho a decirnos lo que podemos o no podemos hacer e imponernos un medio ambiente que limita y frena continuamente la actividad agraria.

En 2015, con el inicio del Gobierno resultante del “Pacto del Botànic”, se acordó integrar la Conselleria de Agricultura y la Conselleria de Medio Ambiente en una única cartera. La iniciativa resultaba, a priori, acertada, pues se pretendía coordinar y fomentar las sinergias y vinculaciones entre ambos campos y avanzar también en las asociaciones entre las zonas forestales y agrícolas para su mejora y defensa. Pues bien, 5 años después, podemos afirmar que esta medida ha sido un fiasco para la producción primaria. En primer lugar, porque desde la Conselleria existe un prioritario interés por evidenciar el peso y la importancia vital de los recursos forestales por encima y en detrimento de la actividad agraria. El desarrollo de los acontecimientos ha hecho que en la Dirección Territorial de la Conselleria de Agricultura en Alicante mande la Conselleria de Medio Ambiente, quedando los intereses agrícolas relegados a un lugar residual… dado que para cualquier movimiento nos estrellamos de forma continuada con el muro infranqueable de las exigencias medioambientales, bajo la premisa: “no hacer nada y no dejar hacer nada”. 

Podría citar muchos ejemplos que dan cuenta de la servidumbre en la que ha sumido la inercia de las competencias de Medio Ambiente a la Conselleria de Agricultura, en la que el exceso de burocracia, la demora, y la parca actuación administrativa han creado la situación de que para cualquier trámite en el que la Conselleria de Agricultura tenga que informar, nos vamos a un plazo 3 a 5 años. Por ejemplo, es imposible solicitar en esta Comunidad Autónoma la construcción de un embalse para una finca agrícola; la construcción de un simple techado para ganado; conseguir la licencia ambiental de una explotación ganadera es una quimera; la rehabilitación de fincas cultivadas anteriormente están mal vistas … y, todo ello, aderezado con una creciente amenaza e injusta actividad sancionadora y recaudatoria que nos deja a los pies de los caballos por parte de los “forestales” y que está frustrando y desanimando muchas iniciativas empresariales de jóvenes. Por si fuera poco, tenemos la sensación de tener al enemigo en casa. Y el ejemplo más paradigmático lo tenemos con lo que ocurre en la Cámara Agraria de Alicante. Un inmueble pagado por los agricultores de la provincia que ahora está siendo OKUPAdo y sirve de aparcamiento gratuito para los coches de Medio Ambiente que cada día patrullan el campo para multarnos.

Por ello, consideramos, y más después del valor estratégico que ha demostrado el sector durante la crisis del Covid-19, que es el momento de reestablecer el orden natural de las cosas, de incentivar y consolidar la producción primaria, empezando por nuestras instituciones, técnicos de Conselleria y administraciones más cercanas… para que esté en primer lugar lo que es indispensable (alimentar a la población) y, en segundo lugar, lo que es importante (el mantenimiento del medio ambiente). Y esto debe ser así, ni mucho menos en detrimento del entorno, sino que se tiene que apostar por una agricultura que sea compatible, equilibrada, sostenible y no como está pasando: un medio ambiente instalado en la comodidad del “no” que limita y frena continuamente la actividad agrícola.

Eladio Aniorte Aparicio

Presidente de ASAJA Alicante - Jóvenes Agricultores

Viernes, 17 Julio 2020 06:38

El campo, más solo tras la pandemia

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La crisis sanitaria motivada por el COVID-19 ha sacado a relucir las fortalezas y debilidades de nuestra sociedad. El Coronavirus ha resultado ser el mayor azote a nuestro sistema/Estado de bienestar que se recuerda y ha puesto de manifiesto los aspectos básicos de la vida, el valor de lo cotidiano, la fragilidad de la economía y el silencio o acción de las personas e instituciones.

En la cuestión que más cerca me toca, la de la producción de alimentos, es de destacar que durante esta crisis, en España, no hemos tenido mayor problema de abastecimiento al ser país productor y, por supuesto, gracias al esfuerzo y trabajo activo de nuestros agricultores y ganaderos, que antepusieron su interés personal al bien común. Algo de lo que muchos de nuestros políticos podrían aprender. Y es que, nuestros agricultores han estado al 200% todos y cada uno de los días de la pandemia. Pero, lamentablemente, han estado solos. Entre otras cosas, por falta de voluntad política. Huérfanos de Administración. Cuando más la necesitaban se han encontrado con una Conselleria de Agricultura cerrada a cal y canto, en la que nadie contestaba a un teléfono o un email, ni en Valencia, ni en la Delegación Territorial de Alicante.

La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto no solo qué es importante, sino quién está y quién no. Y este Consell y esta Conselleria, con Mireia Mollà a la cabeza, ha estado desaparecida (a día de hoy siguen atendiendo solo mediante cita previa y, en ocasiones, acudes teniendo cita y no te atienden porque están reunidos). Es más, han aprovechado las restricciones de movilidad y la distancia social para incorporar nuevos filtros y más trabas administrativas con el objetivo final de incrementar el distanciamiento entre Administración y Administrado, siempre buscando la comodidad en un intento por consolidar para siempre el restringir el servicio de atención al ciudadano de forma directa y personal.

A parte de esta cuestión, tengo que sacar los colores de esta Conselleria por otro tema especialmente trágico y doloroso para la agricultura alicantina que hemos vivido durante estos últimos días y que deja patente que el campo está más abandonado tras la pandemia. Me refiero a la problemática de la Xylella fastidiosa que afecta al norte de Alicante.

Con fecha 3 de julio nos convocó Mireià Mollà, para informarnos de que después de tres años desde que se detectó la plaga en Alicante y casi un año de paz social, de convivir con la plaga y de colaboración entre afectados y Administración, la Consellera de Agricultura se ha desmarcado de todo, ha sucumbido al poder de las “fuerzas vivas de Valencia” y ha anunciado restablecer la estrategia de Erradicación masiva y volver a arrancar almendros sanos bajo la mano ejecutora del “caramelo goloso” de nombre TRAGSA (empresa publica estatal a la que se le han adjudicado los trabajos de arranque).

Un cambio de estrategia que la Consellera está tratando de justificar escudándose en el reciente anuncio de la Comisión Europea sobre la modificación en la lucha contra la Xylella dirigida a la aparición de nuevos brotes, que establece el arranque de 50 metros a la redonda a partir de árbol infectado, en vez de 100 metros, como estipulaba la norma hasta la fecha. Un giro de normativa que suscriben los agricultores afectados, pero que, insistimos, va dirigida a aquellos territorios donde aparezca esta plaga por primera vez. Por lo que no es válida para las comarcas del norte de Alicante, donde la plaga está extendida y llevamos más de tres años conviviendo con ella.

Por ende, consideramos que la situación es más grave que al principio, porque Mollà ha faltado a su palabra…. Siempre ha puesto de manifiesto su compromiso con las personas y con los territorios… y en varias ocasiones ha anunciado que cualquier contenido o medida a adoptar en relación con este tema se haría en colaboración y diálogo con los afectados. Pues nada de eso ha ocurrido y se ha vuelto de destapar la guerra entre Administración Autonómica, afectados por la Xylella y territorios/municipios afectados.
Asimismo, otra de las “excusas” que utiliza la Consellera para aplicar este cambio radical de actuación, es escudarse tras Europa. Y en este sentido, voy a hacer una reflexión:

Estamos hartos de políticos mediocres y estáticos que permanentemente utilizan Europa para justificar su incapacidad y nula voluntad por hacer nada… Estamos hartos de políticos que prefieren satisfacer los intereses difusos de un ente abstracto, que defender a las personas, a los territorios de la Comunitat Valenciana. Por tanto, todos estos políticos con cargos importantes que ponen la excusa de Europa para no hacer nada, hay que invitarlos a que se vayan a su casa. Porque si Europa no te deja hacer nada, lo mejor es que recojas los presentes que le ha regalado su “asesor” de Tàrbena, abandones el despacho y, por lo menos, nos ahorramos un sueldo.

Solo le voy a pedir a Mireia Mollà una cosa, que sea coherente y, después de lo que va a hacer con los agricultores del norte de Alicante, al menos, se abstenga de decir que en el programa político de COMPROMÍS va a llevar a cabo medidas para evitar el despoblamiento y la España vaciada. ¿Qué medidas son esas si está acabando con su medio de vida…? ¿Esta es la forma de agradecer al sector su papel jugado durante la crisis de Coronavirus?

Miércoles, 17 Junio 2020 06:48

Menos aplausos y más hechos

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Poco a poco nuestra sociedad da los primeros pasos hacia la “nueva normalidad” tras “parecer estar controlada” la pandemia provocada por el COVID-19. Un escenario nunca antes conocido en el que muchos sectores tendrán que reestructurarse y reenfocarse para adaptarse al nuevo paradigma económico y productivo que se nos avecina.
Que el gremio agrícola y ganadero ha demostrado su vital importancia como sector esencial, estratégico y primario en momentos agudos de crisis, es evidente. Pero no solo eso. Al hecho de seguir disponiendo de frutas, hortalizas, carne … frescos y de calidad sin ningún tipo de desabastecimiento en los mercados durante esta pandemia, hay que añadir el carácter comprometido y heroico de nuestros agricultores, que no solo intensificaron sus jornadas laborales, asumiendo el riesgo sanitario que corrían, sino que también prestaron sus servicios y maquinaria para desinfectar las calles de pueblos y ciudades de forma totalmente altruista.
Por ello, hemos visto numerosas muestras de agradecimiento de la población, de los medios de comunicación, de personalidades públicas, políticas, incluso de la propia Casa Real.
Me consta que los profesionales del campo agradecen estos aplausos públicos y, más aún, cuando venimos de campañas desastrosas donde los precios en origen han provocado una “catarsis agrícola” sin precedentes que nos hizo echarnos a la calle desde principios de año.
Pero, también me consta que el sector ya no quiere “más palmaditas” en la espalda. Quiere hechos y soluciones. Quiere poder vivir dignamente de su trabajo. Quiere que la venta a pérdidas termine de una vez por todas. Quiere que la Ley de la Cadena Alimentaria no sea otra normativa más “de escaparate”, sino un mecanismo real, eficaz y de obligado cumplimiento, algo que anunciamos y denunciamos, NO ESTÁ OCURRIENDO.
De nuevo, durante esta crisis hemos visto como los precios de las legumbres y hortalizas (+10,4% entre marzo y abril) se han incrementado en el súper, según el INE, pero no en el campo. Y es que, a excepción de los cítricos, las campañas de hortalizas o fruta de hueso están siendo ruinosas. En la Vega Baja hay cientos de campos de patatas y cebollas que se están labrando porque el producto no tiene precio, mientras, en los lineales de los supermercados encontramos patatas de Egipto y Marruecos. Las alcachofas han terminado vendiéndose también por debajo de los costes. Las habas se dejaron perder en los bancales con el cierre de los mercadillos. Otros cultivos como el vino y el aceite se están viendo sumidos en una crisis estructural sin precedentes… Todo esto por no hablar a los ganaderos, que han sufrido pérdidas incalculables, ya que los animales han seguido produciendo al mismo ritmo. Lógicamente, son seres vivos y no tienen un interruptor que los pueda apagar, como muchos políticos se han pensado.
Como vemos, los problemas que nos llevaron a las manifestaciones que aparcamos con la llegada del Coronavirus no han desaparecido. Es más, se han sumado nuevas piedras en el camino. En la agricultura post Covid a la que nos enfrentamos, vemos como a la problemática de los bajos precios en origen, hay que añadir el recorte de la Política Agraria Común (PAC), la pérdida de mercados por el Covid-19, el aumento de los costes de producción con el incremento de las medidas de protección y distanciamiento de los trabajadores, las constantes amenazas de nuestro Gobierno al trasvase Tajo-Segura, que ahora se enfrenta a una nueva puñalada por parte del Ministerio de Transición Ecológica, que tiene intención de revisar las reglas de explotación del acueducto con la finalidad de recortar los trasvases mensuales… Y, como guinda del pastel, la nueva estrategia alimentaria que está impulsando la Comisión Europea, conocida como “De la granja a la mesa”, cuyo objetivo es sentar las premisas hacia un modelo de producción y consumo de alimentos, según ellos, “más sostenible”, que implica la eliminación del 50% de las materias activas fitosanitarias. Iniciativa que desde ASAJA consideramos “como un sueño hipócrita” y en la práctica irrealizable sin una inversión real (que no la hay), con la que Europa cede a las presiones del lobby ecologista, y que lo único que conseguirá es menoscabar aún más nuestro modelo productivo y poner en peligro la independencia alimentaria europea, conduciéndonos más bien a la situación de “de la granja de terceros países a nuestra mesa”.
Somos un bien público esencial, así lo hemos demostrado en esta crisis y así nos gustaría que se nos tratase. De lo contrario, y viendo lo corta que es la memoria, especialmente en política, el sector se está volviendo a reorganizar para retomar las reivindicaciones en el mismo punto en el que las dejamos. No vamos a parar de exigir un precio digno por nuestros productos y nuestro trabajo, y dejar de ser la diana a la que se dirigen todos los dardos, los del gobierno español y los de la Unión Europea, donde el mercadeo con los agricultores y ganaderos mediterráneos ya es una práctica habitual para conseguir “una imagen ecológicamente ejemplar de cara al mundo” y la ejecución de estrategias económicas con las que se lucran a costa de nuestro esfuerzo, dinero y trabajo.

Viernes, 12 Junio 2020 06:51

Vuelven las amenazas del agua

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Ni tan siquiera la crisis sanitaria provocada por el COVID 19, que ha cambiado nuestra percepción de la vida en determinados aspectos, sirve para frenar las amenazas que siempre se ciernen sobre la agricultura, el agua y el sureste español. En efecto, estos pocos días de desescalada han servido para volver a escribir un capítulo más de imposición, deslealtad y juego sucio del Gobierno central con el problema del agua. No lo han dudado un segundo e intentan aprovechar el estado de “shock” general en el que estamos inmersos para reactivar la guerra del agua y poner en marcha, durante la vigencia del estado de alarma, una renovada estrategia alevosa con el objetivo de poner punto final y por la puerta de atrás al trasvase Tajo - Segura.

Esta pandemia debería habernos servido para aprender a situar algunos elementos que nos hacen mejores y priorizar en valores que son imprescindibles como sociedad y como país. Como por ejemplo, la necesidad de trabajar unidos por un bien común, el desarrollo de sectores productivos, la solidaridad entre regiones, la importancia de apoyar las diferentes actividades económicas, compromiso, avenencia, responsabilidad, diálogo y soluciones. Sin embargo, nada de esto parece importar al Ministerio para la Transición Ecológica, que sigue empeñado en paralizar la actividad agraria que desarrollamos en la zona del Levante al volver con las amenazas del agua.

En esta crisis sanitaria se ha revelado la producción de alimentos, la agricultura y la ganadería, como actividad esencial que participa y garantiza el abastecimiento de la cadena alimentaria. Tener un sector primario fuerte que garantice el suministro de carne, leche, huevos, fruta y verdura a la población, se ha reconocido como una necesidad esencial. En España, durante el estado de alarma, lo que ha ocurrido con los respiradores y los equipos de protección individual, (salir con desesperación al mercado internacional a comprarlos), no ha ocurrido con la producción de fruta y hortalizas en fresco. De hecho, desde Alemania han sido varios los medios de comunicación que se han puesto en contacto con ASAJA, preocupados por saber si íbamos a ser capaces de producir y exportar la suficiente cantidad de frutas y hortalizas para abastecerles o si iban a tener carencias.

Antes del confinamiento ya conocíamos las intenciones del Ministerio de Teresa Ribera de “secar” el Trasvase Tajo-Segura mediante la revisión y el aumento de los caudales ecológicos del Tajo y la redacción del nuevo plan de cuenca para el periodo 2021-2027. No contentos con esta iniciativa, la ministra anuncia dos nuevas medidas, por un lado, ha encargado un informe para volver a estudiar las reglas de explotación del acueducto Tajo-Segura con la voluntad de reordenar las asignaciones. Es decir, estudian recortar los aportes y disminuir la cantidad de agua que nos pertenece sin necesidad de modificar la legislación de Evaluación Ambiental que recoge el Memorándum. La segunda de sus intenciones también revela la inquina de la Sra. Ministra, que recupera la denominada “cláusula Narbona” al anunciar su objetivo de ir recortando el agua del Tajo para sustituirla por agua desalada y residual depurada. ¿Acaso desconoce que dejarnos sin agua es como matarnos? Sin lugar a dudas, la capacitación que tiene que tener quien ostenta un cargo tan importante debería ser significativa.

El agua no genera el mismo beneficio en todas partes por igual. Por suerte o por desgracia, el clima y las horas de sol de las que disponemos hacen de nuestra zona un campo especialmente propicio para el desarrollo de la producción de frutas y hortalizas de calidad con un elevado valor comercial. No obstante, es muy difícil continuar en la actividad agraria con esta creciente incertidumbre hídrica que el Gobierno central se ha encargado de instalar y con una espada de Damocles sobre esta infraestructura que, de ejecutarse, supondría un atentado sin precedentes en la historia del Trasvase Tajo-Segura, que sostiene a más de 40.000 familias.

Mientras observamos como aumenta el paro en España, en las tierras a las que llega el agua del Tajo, como la Región de Murcia, se ha batido el récord del siglo en la creación de puestos de trabajo en el sector agrario, con 92.693 nuevas contrataciones en mayo. En Alicante también ha descendido el desempleo en 325 personas y destaca que el 40% de ellas ha encontrado un trabajo en el citado mes de dificultad gracias a la agricultura. Producir alimentos genera puestos de trabajo y un efecto multiplicador en otros sectores: transporte; comercio, tanto al por mayor, como al por menor; alojamiento; restauración; investigación y desarrollo; maquinaria; combustible; construcción; industria química y productos fitosanitarios; energía eléctrica; depuración de agua; intermediación financiera, etc. ¿Qué necesidad hay en estos tiempos de crisis de hacer desaparecer la agricultura del sureste español? ¿No deberían nuestros políticos trabajar para recuperar la economía y el empleo? ¿De verdad piensan que pueden dejarnos sin agua sin que haya graves consecuencias?

Eladio Aniorte Aparicio

Presidente de ASAJA Alicante - Jóvenes Agricultores

Viernes, 29 Mayo 2020 08:49

Agricultura, turismo y hostelería

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La restricción de recibir visitantes, sumado al cese de actividad de los hoteles y restaurantes está provocando una crisis extraordinaria en determinadas producciones agrícolas y ganaderas de nuestra provincia que necesitan ya y de manera urgente del turismo y de esos más de 80 millones de personas que vienen a España todos los veranos a pasar las vacaciones en nuestras costas y zonas de interior. La carne, la patata, cebolla, aceite y vino son claros ejemplos de que o se activa el turismo como motor de arranque o las pérdidas van a ser irreversibles y en lugar de impulsar el relevo generacional para garantizar el abastecimiento de productos primarios, lo que vamos a tener es más ruina y abandono.

El aumento del consumo en los hogares, situado en un 25% intermensual por el Ministerio de Agricultura, no ha sido suficiente para afrontar las cuantiosas pérdidas que sufrirá nuestra agricultura y ganadería y que tanto han dado de que hablar desde al gobierno estadounidense, con la publicación del informe «Actualización sobre la situación de la agricultura y la alimentación de España durante el Covid-19», hasta a la plataforma europea Agrifood Beats Coronavirus (la agroalimentación vence al coronavirus).

Con la situación creada, el cierre de restaurantes y la imposibilidad de celebrar eventos y fiestas como bodas o las Hogueras, no ha habido canal de venta para la carne, lo que ha causado que los animales se acumularan en nuestras explotaciones sin encontrar una salida para su comercialización, que no fuera el regalar los animales a los interesados sin que el ganadero pudiera obtener nada por su trabajo y teniendo que asumir más costes de producción.

Las mismas circunstancias sumadas a la falta de vergüenza de la gran distribución que trae la patata de Egipto haciéndola pasar por producto nacional, ha provocado que el precio de este tubérculo, tan consumido en los frecuentados bufets de hoteles y base de la hostelería española, se haya hundido. Por ello, muchas cosechas han tenido que labrarse, arrancarse o directamente ofrecerse a cambio de nada a los interesados.

En cuanto al aceite, la venta ‘al detall’ que vigoriza las almazaras de nuestra provincia, se ha anulado prácticamente durante los meses de confinamiento. Esta situación ha sido solo uno de los factores que ha provocado que hayan tenido que retirarse para el almacenamiento privado la friolera de 196.395 toneladas de aceite.

Con el vino pasa más de lo mismo. Debido al cierre de cafeterías y restaurantes, las ventas han caído en torno a un 60-70% en España. El almacenamiento del vino en las bodegas está en torno al 80% y se corre el riesgo de que esta campaña se solape con la siguiente. La exportación se ha comportado algo mejor. El hábito de los consumidores de otros países y que el confinamiento ha sido diferente en el extranjero, ha propiciado que la exportación de nuestros caldos no se haya visto tan resentida, aun así, ha caído un 20%.

Desde Agrifood Beats Coronavirus, los expertos técnicos y políticos internacionales defienden que Europa tiene recursos suficientes para salvar la cadena agroalimentaria, destacan el papel de estrellas de la restauración y líderes de las empresas tecnológicas internacionales que están apostando por nuestro sector primario. Además, animan al resto de lobbies y grandes compañías a hacer lo mismo porque en la producción de agroalimentos encontramos una actividad económica estratégica básica, que junto a la sanidad garantiza el bienestar y amparo de los ciudadanos y que es, además, justo la que se presenta más estable en Europa y España. Instalando unas reglas del juego más justas y que haya un mínimo de beneficio para los productores, los transportistas, los empresarios agrícolas y las pequeñas y medianas empresas, que generan más de diez millones de empleos en nuestro país, podremos defendernos. Con esta crisis no vamos a salir fortalecidos, hay que ser conscientes de que costará mucho y que son indispensables el esfuerzo y compromiso de todos, pero con la llegada del verano, se presenta una oportunidad única para “salvar los muebles”. Es imperioso reactivar el turismo, los hoteles y restaurantes, garantizar los vuelos con destino a España en plenas garantías sanitarias y ver la manera de incrementar el consumo, pues de lo contrario no es que vaya a ser un mal año, es que va a ser la desaparición de un gran número de explotaciones que ya no pueden endeudarse más.

España ha logrado batir año tras año récords en turismo. El litoral alicantino también ha sido la zona turística de España que más viajeros nacionales ha atraído. Este convulso y trágico año debe servir para convencerles de que tienen que seguir apostando por nosotros. Debemos ser capaces de fidelizarles ofreciéndoles lo mejor. No hay lugar a dudas: Agricultura, turismo y gastronomía conforman nuestro triángulo perfecto para poder afrontar la crisis.


Eladio Aniorte Aparicio
Presidente de ASAJA Alicante Jóvenes Agricultores

El sector apícola en la Comunitat Valenciana agoniza. El número de colmenas no deja de reducirse, mientras aumentan en el resto de España. Una paradójica situación motivada por los incontables obstáculos que nos impone la Administración a la hora de desarrollar nuestra actividad. El más flagrante y denunciado por parte de nuestra organización es el de la conocida ‘Pinyolà’, o, lo que es lo mismo, los acuerdos para evitar la polinización cruzada de cítricos que impiden la instalación de colmenas en muchas áreas agrícolas y que, desgraciadamente, vemos como se aprueba año tras año desde hace más de dos décadas y en nuestra contra.

Como ya hemos puesto de manifiesto en reiteradas ocasiones, las asociaciones profesionales no estamos de acuerdo con dichas limitaciones, ya que el referido acuerdo perjudica gravemente a la actividad apícola en nuestra Comunidad, no existiendo ninguna regulación similar para aquellos apicultores que se dedican a la producción de miel de azahar en el resto de España.

La petición de que se suspendan los acuerdos de la Pinyolà no es caprichosa, sino que se fundamenta en su inutilidad como medida en sí misma. Y es que, los cítricos afectados por esta polinización cruzada son los mandarinos híbridos, especie que se introdujo en los años 80 y 90 y que, actualmente, existen en una menor proporción a la de entonces, ya que como se dice en el propio acuerdo, las variedades híbridas de mandarinos han perdido el interés de los agricultores y han sido sustituidas por otras variedades no susceptibles de generar problemas por la polinización cruzada. Lo que deja entrever que la medida ha dejado de tener la necesidad que podía tener cuando comenzó a introducirse.

Como presidente de la Sectorial Apícola, es cierto que después de la primera visita de la Consellera de Agricultura, Mireia Mollá, a nuestra sede en ASAJA ALICANTE, hace ahora un año, justo cuando entró como nueva titular de Agricultura de la Generalitat Valenciana, me esperancé y pensé que con ella se iniciaría un nuevo ciclo sobre el tema de la polinización cruzada y el alejamiento de las colmenas de los cítricos. También porque así nos lo transmitió cuando prometió implicación y ganas de abordar esta problemática que nos persigue y penaliza.

Pero cual ha sido nuestra sorpresa que, en pleno estallido del Coronavirus, el 25 de marzo, salió publicado una vez más el ‘Acuerdo de la Pinyolà’. El sector se quedó atónito cuando en pleno estado de alarma “se les obliga a desplazarse fuera de la Comunidad Valenciana para ejercer su actividad …” mientras al resto de sectores económicos no esenciales se les pide que se queden en casa. Considero que la consellera disponía de un momento y una coyuntura perfectos para dar un paso adelante y apostar por la biodiversidad y el medio ambiente y dejar de publicar de una vez por todas una normativa que no beneficia a nadie pero que perjudica a un sector que está agonizando debido a las dificultades que está padeciendo en los últimos años, a los que hay que sumar que la miel lleva dos años sin tener salida y las colonias de abejas están sufriendo una “pandemia” por el ataque de la Varroa. Nos ha resultado flagrante e inhumano que, mientras toda España está inmovilizada por una pandemia mundial, la Administración Valenciana nos obligue a trashumar a otras provincias a los apicultores y sus familias.

Esta crisis nos ha hecho valorar cosas que antes eran banales y darnos cuenta de que, definitivamente, la Administración antepone al bienestar de sus ganaderos los supuestos intereses económicos de algunos de los comerciantes citrícolas representados por el Comité de Gestión de Cítricos. Lo único que le faltaba a la apicultura valenciana es una Administración que no les apoya y que no pone en marcha otros mecanismos (que los hay, como es el caso de mallas de cobertura, replanteamiento de la ordenación citrícola…) para evitar este absurdo conflicto de intereses que perdura en el tiempo, simplemente, por la inoperancia y falta de voluntad política.

Además, también se da la paradoja de que mientras algunos fuertes y renombrados empresarios citrícolas de nuestra Comunidad están buscando el apoyo de asociaciones apícolas, como es el caso de nuestras ADS APIVAL Y ADSAL para poder certificarse como BEE FRIENDLY (etiqueta que se otorga a aquellas empresas que producen en entornos respetuosos con las abejas y se aplica tanto a productos agrícolas como ganaderos), nuestra Administración está haciendo justo todo lo contrario… ser los “enemigos” de las abejas.

Quizás, para esta Consellería el quid de la cuestión estaría en cambiar de asesoramiento o consultar a otras personas del sector citrícola, en vez de los que habitualmente se consultan para estas cuestiones. ‘Asesores’ que lo único que han conseguido es una estampida de los apicultores valencianos, que han implantado la apicultura profesional en otras comunidades autónomas como la extremeña, motivados entre otros factores, por la obligación de retirar sus colmenas en los periodos que se establecen en los Decretos y Acuerdos que nos ocupan, provocando que la Comunidad Valenciana haya pasado de ser la primera comunidad autónoma en producción de miel a la cuarta.

Guillermo Rosell

Presidente de la Sectorial Apícola de ASAJA-Alicante

Viernes, 15 Mayo 2020 11:49

El futuro de la ganadería se decide ahora

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Si la situación de la ganadería de la provincia de Alicante ya era crítica hace años, por no decir décadas, el escenario creado por el COVID 19 ha agravado seriamente nuestros problemas. Así las cosas, si muchas explotaciones ya han dejado de funcionar, ahora, los costes de producción sobrevenidos y la tendencia de bajos precios nos acercan a un futuro aún más amenazador. Hasta tal punto es así que o se adoptan medidas eficientes y pronto, o más granjas se verán obligadas a echar el cierre.
En el subsector del cabrito y cordero para carne, los animales se acumulan en las explotaciones porque tras dar la señal de alarma, se bloqueó su salida al mercado. El cierre del Canal HORECA, es decir, los hoteles, restaurantes y cafeterías, sumado a la suspensión de eventos como bodas, comuniones y otras celebraciones en las que nuestra carne es el plato principal, ha provocado que nuestra producción no pueda venderse. Hemos podido destinar muchas hembras a la leche, pero qué hacemos con nuestros cabritos. Pese a quedarnos sin ventas, los animales necesitan comer todos los días, tener cuidados veterinarios,… los gastos se nos acumulan sin obtener a cambio rendimiento alguno, por ello nos sumergimos en la ruina más absoluta sin recibir ninguna respuesta real, ni apoyo suficiente por parte del Gobierno o el Ministerio de Agricultura.
El sector lácteo tampoco se escapa del sufrimiento económico, pero su situación se comprende aún menos si cabe. A determinadas granjas se les ha pedido que disminuyan su producción. En casa se consume queso, leche para los cafés y para atender las altas necesidades de calcio de pequeños y mayores. Bloquear la salida de la leche es algo que no podemos comprender, más allá de que sea por el interés de la mano negra y el poder de dominio que impera en el mercado impuesto por la industria láctea. Si reducimos la leche que generan nuestros animales, los ingresos que percibimos también disminuyen. Además, no es algo que pueda realizarse de la noche a la mañana. Como sucede con cualquier mamífero, la producción de la madre se va equilibrando con la demanda que le realiza el hijo. Si se corta de golpe, hay riesgo de mastitis y después hay que tratar con antibióticos, pero entonces se incrementan los gastos por requisitos veterinarios y plazos de espera.
Insisto en que los ganaderos creemos que nuestros compradores de leche se pusieron de acuerdo. ¿Cómo se explica si no también que hace meses estuvieran gran parte de los contratos lácteos cerrados y que los hayan roto sin mayor miramiento? Las condiciones estaban pactadas entre las dos partes, compradores y vendedores, para este año 2020 y el venidero de 2021. Sin embargo, los han sustituido por otros con precios a la baja. Un abuso más de la industria láctea que tiene inmunidad para pasar por encima de los ganaderos sin respetar lo más mínimo ni la ley de la cadena alimentaria, ni el beneficio que generamos a la sociedad abasteciéndola de productos básicos. Demuestran no sentir la mínima empatía por el esfuerzo que cada día realizamos y que se traduce, por ejemplo, en que no pueda haber ni festivos, ni horarios, ni teletrabajo.
Por si no fuera poco, somos una actividad esencial y como tal, debemos seguir trabajando y no podemos acogernos a ningún ERTE, pese a la drástica reducción de la actividad. Siendo la situación sumamente caótica, han aprobado alguna ayuda, pero que más bien parece una burla, como dice mi buen amigo ganadero Juan Luis Gimeno. Necesitamos que nos informen sobre dónde se piden esas ayudas, qué documentación hay que presentar,.... En resumidas cuentas, necesitamos que verdaderamente lleguen al productor y sean suficientes.
Si alimentación y servicios sociales, van de la mano, también podemos dar grandes pasos juntos. Hemos propuesto que en todos los centros que cuentan con fondos públicos (residencias de ancianos, escuelas,…) se consuman productos de nuestra tierra. Esta medida ayudaría a los productores cercanos y garantizaría que nuestros niños y mayores tuvieran alimentos sanos. Hay algo más que todos podemos hacer: comprar productos cercanos. Es así de sencillo y fácil y, en juego, hay mucho. Tener las explotaciones en nuestro territorio, garantiza tener carne, leche, huevos,... frescos, sanos y de calidad, que no han sido tratados con proteínas, ni engordados con químicos. Aquí, en la provincia de Alicante, producimos salud. Desde Bielorrusia, Uruguay, Argentina,… nos entra de todo. Nuestras especies están sanas y cuidadas y genéticamente son excepcionales. El caprino de la provincia de Alicante es líder en la Comunidad Valenciana y puntero en el resto de España. Nuestras granjas de ovino, vacuno, cunícola,… no pueden desaparecer. Cambiemos las cosas, apoyar la producción ganadera hoy es garantizar el abastecimiento de España el día de mañana.

Julián Huertas Juárez

Presidente de la Sectorial Ganadera de ASAJA Alicante

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