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Miércoles, 31 Julio 2019 08:05

Mercosur, la gota que colma el vaso

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La agricultura mediterránea viene de unas campañas lastradas por los bajos precios como consecuencia directa de la política que se ha instaurado en el seno de la Comisión Europea, que ha tomado por sistema utilizarnos como moneda de cambio en todos los tratados que firma con terceros países.

Acuerdos que empezaron hace años con Marruecos, Turquía, Egipto, Australia-Nueva Zelanda, Indonesia, Filipinas… y, más recientemente, con Sudáfrica. Tratados que Bruselas justifica como mecanismo comercial que sirve como vehículo para fomentar los principios y valores europeos y con los que “presuntamente” consigue el cumplimiento de condiciones ambientales y los derechos sociales de los firmantes. Sin embargo, en la práctica, la finalidad resulta ser bien distinta. Los puertos de Rotterdam y Marsella son un auténtico coladero de frutas y hortalizas que entran en nuestro mercado sin cumplir los estrictos estándares sociales, fitosanitarios y ambientales que nos requieren a los productores europeos. Ya en 2015 los exportadores citrícolas sudafricanos decidieron evitar los puertos de entrada españoles y concentrarse en Rotterdam, donde imperan unos controles más laxos, primero, porque las plagas agrícolas del sur de Europa en el norte no preocupan mucho y, segundo, porque las alianzas de intereses económicos entre holandeses y sudafricanos también juegan a su favor.

La realidad es que en términos económicos el acuerdo con Sudáfrica nos ha salido muy caro a los españoles. El caso más gravoso lo tenemos en los cítricos, donde este año hemos tenido una campaña históricamente desastrosa, con pérdidas que superan los 800 millones de euros en naranjas y mandarinas y los 250 millones en limón a nivel nacional, como consecuencia directa de la entrada de naranjas y mandarinas de Sudáfrica, que provocaron un colapso al inicio de nuestra campaña, lastrando también el desarrollo posterior de la misma.

Por si no tuviéramos suficiente, ahora llega Mercosur, la gota que colma un vaso lleno hasta la bandera. Acuerdo alcanzado, aún no firmado, que permitirá a empresas españolas y europeas acceder sin barreras a los países que lo componen (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay). Un acuerdo que beneficiará principalmente al sector industrial europeo (automoción, accesorios, textil, calzado) pero que, por supuesto, como Sudáfrica, tiene un precio a pagar ¿Adivinen quién va a poner la cara otra vez? Nosotros, los agricultores.

La contraprestación es la siguiente: estos países van a poder exportar sus frutas y hortalizas a la Unión Europea con aranceles irrisorios. Unas producciones que, de nuevo, no cumplen con los estrictos protocolos fitosanitarios y laborales que se exigen a los agricultores europeos. Cultivar una naranja en los países sudamericanos es al menos tres veces más barato y, recogerla, hasta diez. Esto generará una competencia desleal sin precedentes que desembocará otra vez en un perjuicio económico millonario para los agricultores mediterráneos.

Además, el acuerdo contempla eliminar los aranceles al zumo brasileño, lo que impactará directamente sobre la ya maltrecha citricultura española. Y es que, aunque el Gobierno no nos ha aclaro aún las condiciones de Mercosur, el Gobierno de Brasil sí lo ha hecho con sus tres grandes corporaciones que controlan las tierras y las plantas de zumo. Lo más importante es que los aranceles al zumo de naranja concentrado brasileño desaparecerán progresivamente en diez años y los de zumo 100% exprimido, en siete. Conclusión: la supresión de los aranceles perjudicará al precio en origen, poniendo en peligro el tejido económico de las zonas productoras e, incluso, el modelo agrícola europeo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, mientras que en Brasil tan solo favorecerá a tres multinacionales y no al pequeño agricultor.

Si el acuerdo con Mercosur se materializa en los términos estipulados, no vamos a poder competir con ellos. Por ello, pedimos responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez, que revise y analice el impacto económico que puede tener en el sector primario de nuestro país. Insistimos en que no queremos compensaciones por un mal acuerdo, sino una rectificación urgente de las condiciones.

Los productores mediterráneos no tenemos miedo a competir, ya estamos curtidos en este tema. Tenemos la absoluta certeza de que nuestras naranjas, mandarinas y limones tienen una calidad diferenciada, ya que se basan en un modelo de producción que se sustenta en una seguridad alimentaria y un respeto medioambiental único en el mundo. Lo que no queremos es que nos tomen el pelo ni a nosotros, ni a los consumidores. Competencia sí, pero con las mismas reglas de juego para todos.

Martes, 16 Julio 2019 06:23

La molla de nuestra agricultura

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Después de una vertiginosa primavera electoral, de un mes de junio plagado de reuniones, acuerdos, pactos y, finalmente, la formación del Botànic II, integrado por PSPV, Compromís y Unides Podem-EUPV, ha sido durante el mes de julio cuando los nuevos consellers han empezado a dar sus primeros pasos. Algunas de las carteras repiten cara, pero, concretamente, la de Agricultura, no solo ha estrenado nombre, incluyendo los términos “emergencia climática y transición ecológica”, sino que, también, tiene nueva titular, la ilicitana y una de las caras visible de Compromís, Mireia Mollá. Política que hasta ahora ha sido concejala en Elche, donde ha mostrado su implicación con el sector agrícola de su ciudad, ya que fue la responsable de que el Ayuntamiento de Elche pudiera bonificar el 95% del impuesto de IBI rústico para casetas de riego y embalses.
Su incorporación al Consell ha sido una noticia que desde ASAJA Alicante hemos valorado positivamente, con optimismo y expectación. Y es que, tras una pasada legislatura huérfanos de consellera de Agricultura en Alicante, en la que Elena Cebrián marginó al sector, haciendo perfecta gala del refrán “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, la incorporación de Mollà creemos que será protagonista y activa para los productores de frutas y hortalizas de la provincia, ya que es una persona implicada, de la tierra, con ganas de trabajar y de que cambien las cosas. Por lo pronto en su primer mes ya ha hecho algo que la anterior consellera no hizo en sus cuatro años: reunirse con ASAJA, escuchar los problemas de los agricultores y ganaderos y atender nuestras propuestas con voluntad de trabajarlas. Y quiero aprovechar este artículo para recordarle cuatro temas que no puede dejar de abordar en este mandato y que están ahogando al sector:
En primer lugar, esta conselleria tiene que romper con el hermetismo, la opacidad, el centralismo y la falta de diálogo de la anterior etapa.
En segundo lugar, quiero incidir en un aspecto que nos preocupa sobremanera, y es el posicionamiento antitrasvasista que la nueva consellera ha expresado en alguna ocasión. Debe ser consciente de que el sur de la provincia de Alicante tiene un déficit hídrico permanente de más de 500 hectómetros y que esto es un hándicap que no se puede solucionar con agua desalinizada. La solución definitiva viene del aporte del agua de los ríos, es decir, de los trasvases. Con esto no quiero decir que se eliminen las desalinizadoras, sino que son solo una solución puntual y que un sistema agrícola competitivo no se sustenta con agua desalinizada en ningún sitio del mundo. Por tanto, la apuesta por los trasvases, el mantenimiento del Tajo-Segura y la implantación de la gobernanza del agua con un proyecto solidario, efectivo y sostenible, han de ser caballos de batalla inaplazables para esta conselleria y, ante la urgencia e inestabilidad que genera este tema en el sector, le pedimos a Mireia que se exprese públicamente.
Hablando de los bajos precios agrícolas en origen, la nueva cartera de Agricultura debe velar porque la agricultura valenciana no continúe siendo la moneda de cambio de todos los tratados que se firman en Europa con terceros países, hecho que el pasado año generó una crisis citrícola sin precedentes por la entrada de naranjas de Sudáfrica. Hay un trabajo muy importante que hacer en Europa para que este tipo de acuerdos se suspendan, se dé prioridad a las producciones europeas y solo se importe cuando aquí no estemos en inicio o plena campaña.
El cuarto tema de máxima urgencia es el de la Xylella Fastidiosa. Una plaga que, según los investigadores que han trabajado en Alicante, lleva más de treinta años en nuestro territorio. Hecho que demuestra que está extendida y, por ende, que el protocolo de Erradicación que aplica el Consell no está dando, ni dará resultados, ya que esto solo es efectivo en brotes muy localizados. A pesar de ello, desde la Administración siguen enrocados en aplicar la tala masiva de árboles. La nueva Conselleria tiene la oportunidad y el deber de rectificar y, por ello, le pedimos que evalúe la situación y cambie a la Contención, tal y como han aconsejado los expertos y como ya se hace en otras zonas del mundo donde la Xylella lleva décadas instalada.
En definitiva, necesitamos a una consellera que apueste por la Agricultura Mediterránea, que pise el campo, que atienda al sector, que empatice con sus preocupaciones y, sobre todo, que sepa escuchar. Que demuestre en Valencia que Alicante y su agricultura también existimos. Que exija que se cuente con nuestra opinión ante la toma de decisiones y consultas en el Consell. Queremos que Mireia Mollà le saque al sector agroalimentario de la provincia toda la “molla”, todas las bondades y beneficios que éste esconde, que son muchos, pero no pueden explotar por las trabas constantes y las piedras en el camino.

El presidente de ASAJA Alicante, Eladio Aniorte, reflexiona sobre la presente campaña del Limón Verna y la evolución que ha tenido el Limón Fino en una entrevista en exclusiva concedida al seminario hortofrutícola ValenciaFruits.

Martes, 21 Mayo 2019 09:41

La agricultura se la juega en Europa

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Con la resaca aún presente de las elecciones generales, los ciudadanos españoles tenemos otra cita con las urnas el próximo 26 de mayo: las elecciones al Parlamento Europeo. En estos terceros comicios, menos ruidosos que los generales, los autonómicos o los municipales, hay que recalcar que la agricultura española se juega mucho, ya que una parte muy importante de la política agraria está dictada por Europa.
Es por ello que todos los ciudadanos, pero, especialmente, el sector y los profesionales agrarios, deben pasar a la acción y dejar de pensar que esta cita electoral no va con ellos, dando una respuesta masiva y contundente. Una respuesta que debe ir encaminada a desmantelar el cementerio de elefantes de europarlamentarios españoles que se han afincado en Bruselas, con la tarea de calentar un sillón y cobrar sueldos estratosféricos. Tenemos que enfocarnos en buscar candidatos jóvenes, enérgicos, preparados, con ilusión, comprometidos, dispuestos a estar siempre en la toma de decisiones, en las comisiones donde se debate nuestro futuro, en los corrillos donde la agricultura española siempre es la moneda de cambio en beneficio de intereses espurios.
Y es que, los políticos que nos representen en la Unión Europea tienen que ser primeros espadas, tenemos que llevar a los mejores candidatos, como hacen Francia o Italia. Políticos que se erijan como los protagonistas, porque en el sector agrario lo somos. No lo digo yo, lo dice la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), que afirma que España es el país que más frutas y hortalizas produce de la Unión Europea y ocupa la novena posición de países productores del mundo.
Con todo esto, a continuación, detallo los deberes que tendrán que llevar a cabo los dirigentes españoles que nos representen en el Parlamento Europeo y que son de vital importancia para la agricultura española y su principal área productora de frutas y verduras, el levante español.
Para empezar, la premisa más importante y desde la que debe partir cualquier acción en Europa, es la de conseguir una estructura legal de mercado que garantice unos precios justos para el sector productor (agricultores y ganaderos). Sin esto, la agricultura europea no podrá seguir siendo un sector estratégico que crece y es ejemplo de seguridad, competitividad y sostenibilidad. Solo corrigiendo está brecha, que tenga en cuenta el valor de las producciones y la necesidad de que el profesional agrario obtenga una rentabilidad, podremos seguir disponiendo de: alimentos sanos, de calidad, frescos y naturales; garantías de un relevo generacional; una actividad agraria y dinámica capaz de generar empleo y riqueza; una seguridad alimentaria hacia los consumidores y un paisaje y un medio ambiente que invite a fijar a la población en las zonas rurales.
Para conseguir estos precios justos en origen, es preciso que se trabaje en los siguientes puntos:
1. La UE debe dotarse de mecanismos de reacción urgente y eficaz que provean unos niveles mínimos de estabilidad de precios y rentas para todos los productores.
2. La producción es el eslabón más débil. Depende de la climatología y la volatilidad de los mercados internacionales. Necesitamos códigos de actuación que eviten prácticas abusivas y sanciones que disuadan al infractor. Es precisa una ley en Europa para la mejora de la Cadena Alimentaria, similar a la que tenemos en España, pero que vaya más allá, indexando por ley costes de producción y precios mínimos.
3. Los agricultores españoles han sufrido en sus rentas las consecuencias del incumplimiento sistemático de las condiciones de acceso establecidas en el Acuerdo de Asociación para la entrada del producto del país tercero. Ya sean en contingentes arancelarios, como en calendarios, como en precios de entrada, si las agencias de control en frontera no ponen freno desvirtúan el contenido del Acuerdo. Por el contrario, nuestras exportaciones, que cumplen con todos los requisitos, frecuentemente se ven paralizadas bajo cualquier excusa, generando en el extranjero una distorsión, tanto en valor como en imagen. Esto debe ser perseguido y denunciado.
4. La Unión Europea nos impone una serie de normas de producción que hace que nuestros productos sean los más seguros del mundo. No obstante, la propia UE permite la importación de productos de países terceros que han sido producidos con prácticas que nuestros agricultores y ganaderos tienen prohibidas. El consumidor europeo debe poder conocer de dónde y cómo han sido elaborados los alimentos que se le ofrecen.
No obstante, de poco sirve todo lo anterior si Europa, dada la inoperancia e ineptitud que han demostrado los políticos españoles para solucionar el déficit hídrico del sureste español, no asume mayor partida y competencias en la necesidad de una reestructuración hídrica en nuestro país, que contemple infraestructuras y autopistas del agua, aparque los intereses territoriales y políticos y ponga por encima la premisa de que nuestra agricultura es inapelable porque transforma el agua en alimentos para los 500 millones de ciudadanos de la UE y la población mundial.

Viernes, 03 Mayo 2019 10:32

Sin la agricultura en campaña

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Durante esta campaña, a diferencia de otras citas electorales, apenas hemos observado referencia alguna a las amenazas y soluciones de la agricultura y ganadería en España y en el arco mediterráneo. Los grupos políticos han ignorado la importancia de impulsar el sector primario como aspecto clave para poner los cimientos y contar con un motor económico que tiene su origen en los pueblos y contribuye de manera decisiva a proporcionar valor a los ciudadanos en términos económicos y puestos de trabajo, pero también desde el punto de vista de la sostenibilidad, medio ambiente, mantenimiento del paisaje y evitar la despoblación de las zonas más desfavorecidas.

En efecto, la ausencia de medidas y propuestas sobre agricultura y el escaso valor que se le otorga por parte de la clase política a la actividad económica que produce leche, carne, huevos, cereales, naranjas… y otras verduras frescas, ha dejado paso a una forma de hacer política nada elegante. En nuestra vida pública se ha instalado la confrontación y el circo mediático de debates vacíos y monólogos artificiosos. Todo ello, aderezado con ríos de tweets, memes, descargas y otras representaciones para ver quien tiene un mayor número de “likes” y “compartir”. Por cierto, a este respecto, a ver si conseguimos que se implante pronto el WIFI en todas las zonas rurales y las personas que vivimos en el campo podemos equipararnos a esta realidad tecnológica que parece imponerse en el día a día.

Lo cierto es que, en citas electorales anteriores a los partidos políticos se les llenaba la boca al hablar de agricultura y, luego, cuando salían elegidos, no hacían nada de lo prometido. Sin embargo, en esta ocasión, ni siquiera han incorporado el tema agrícola en los debates electorales televisados. No ha habido referencia alguna a los problemas de déficit hídrico, la PAC, los acuerdos comerciales con terceros países, la situación de crisis citrícola, la Xylella-despoblación, los precios en origen y la gran distribución, la ganadería… En cualquier caso, aprovecho la ocasión para dirigirme a todos los partidos políticos para subrayar y poner encima de la mesa cuatro claves que necesitamos desarrollar de forma decidida de cara al próximo mandato.

El agua. El arco mediterráneo es único en todo el mundo en cuanto a su clima y horas de sol. En Alicante hemos invertido y contamos con las infraestructuras necesarias para poder exportar a toda Europa y el resto del planeta. Solo nos falta el agua. Depender de los que únicamente defienden la desalación sería nuestra ruina. Nos veríamos obligados a abandonar la huerta. Necesitamos un Plan Nacional que interconecte cuencas, desarrolle los trasvases, evite inundaciones y proporcione seguridad hídrica de forma sostenible.

Los jóvenes. Mucha relación tiene la España vaciada con la falta de medidas de apoyo para jóvenes agricultores y ganaderos. Hemos visto a los líderes políticos en las protestas que hemos organizado para denunciar el abandono de lo rural, pero sabemos que solo adoptan esta fachada de cara a la galería para ganar votos ¿No podrían aprobar algunas medidas sencillas como reducciones fiscales en los municipios de interior? El agricultor vive perseguido por todos, pero principalmente por Hacienda. El relevo generacional no puede esperar un minuto más.

La Xylella Fastidiosa. Mucho tiene que ver también la España vaciada con el Plan de Erradicación que aplica la Conselleria de Agricultura. Es un absoluto disparate que ya se hayan arrancado 38.000 almendros, la mayoría de ellos no infectados. En previsión, tienen pendiente eliminar 320.000 ejemplares. Si cumplen esta barbarie aumentará la desertificación de nuestros pueblos. De manera inmediata, la Administración debe aprobar un Plan de Contención menos agresivo. Los agricultores quieren colaborar activamente en frenar la expansión de la Xylella sin tener que destruir más árboles sanos.

Los precios justos. Estamos viviendo una campaña citrícola desastrosa. La Unión Europea debe suspender de inmediato los acuerdos de liberalización comercial con terceros países. Las condiciones laborales y sobre el uso de fitosanitarios debe ser igual para todos. Solo así podrá garantizarse la libre competencia y la salud de los consumidores.

Los cítricos no son los únicos productos que se venden por debajo de los costes de producción. Los desajustes que se producen motivaron que la Unión Europea aprobara la Ley de la Cadena Alimentaria. Ahora, urge dar un paso más. Si los contratos de compraventa ya son obligatorios para evitar impagos e incumplimientos, estos deben indexar costes de producción y que se impida por ley la venta a pérdidas. Esta medida es absolutamente imprescindible para la supervivencia de un sector que necesita más implicación de los próximos gobiernos. En el próximo mandato, la agricultura y la ganadería exigen pasar al primer plano. Pedimos acciones, protagonismo y la visibilidad que nos merecemos, simplemente, por abastecer a la sociedad de alimentos frescos, seguros, asequibles y de calidad.

Miércoles, 03 Abril 2019 10:25

El norte de Alicante vaciado

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La España vaciada ha dicho basta. El pasado domingo, miles de personas invadieron el centro de Madrid para exigir igualdad, vertebración, equilibrio territorial y medidas urgentes contra la despoblación. Porque, sin duda, ignorar los problemas de la despoblación tendrá un alto coste. Porque la despoblación es la antesala de la desertización. Porque la desertización es una situación casi irreversible y muchos pueblos de España ya tienen un pie dentro de ella. De hecho, en Teruel existen pueblos que en 10 años desaparecerán.

Martes, 26 Marzo 2019 08:14

Por un futuro sin amenazas

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Como cada 22 de marzo, hoy celebramos el Día Mundial del Agua. Una jornada que acoge actos y celebraciones en todos los rincones del planeta para recordar y concienciar sobre la importancia de este recurso, vital para la vida, indispensable para el ser humano y primordial para el desarrollo de pueblos y ciudades.

Jueves, 21 Marzo 2019 07:55

Por la uva de mesa

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Cuando llegamos al cauce Medio del río Vinalopó, nos encontramos un paisaje lleno de campos plantados de vides, que en los meses de primavera y verano dan un colorido espectacular a todo este territorio alicantino. A partir del mes de julio, la mayoría de estos campos se visten de blanco, color que contrasta con el verde intenso de las plantas. Es en este momento cuando ya hemos colocado los bolsos que protegen la uva de mesa y que nos permitirán conseguir un matiz más: el dorado que caracteriza a nuestros espectaculares racimos y que desde septiembre y hasta diciembre, podrán disfrutar consumidores de todo el mundo.

Martes, 05 Febrero 2019 11:18

La UE nos exprime

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Hace unos días que ASAJA Alicante, junto con el resto del sector agrario de la Comunidad Valenciana, en una comitiva organizada por la Conselleria de Agricultura, con su titular, Elena Cebrián a la cabeza, nos desplazamos a la Unión Europea para tratar de frenar la compra de cítricos de Sudáfrica. Hecho que ha hundido los precios de nuestros cítricos por producirse una sobreinundación de producto, justo cuando empezaba nuestra cosecha, lo que se está traduciendo en pérdidas de más de 30 millones de euros en la provincia y está provocando una campaña absolutamente ruinosa de la que no todos se podrán recuperar.

Viernes, 25 Enero 2019 09:18

Ministro con envoltorio

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Hace unos días que el ministro de Agricultura, Luis Planas, visitó nuestra Comunidad, concretamente Valencia, para reunirse con el president, Ximo Puig y con los representantes de las organizaciones agrarias. Sin duda, una cita ineludible en la que tendríamos la oportunidad de hacerle llegar de primera mano los problemas que están perjudicando a los agricultores. Una cita en la que esperábamos encontrar diálogo, compresión, implicación y soluciones por parte del titular de Agricultura. Sin embargo, lo que nos encontramos fue bien distinto.

Y es que, días antes del encuentro ya había algunas notas que nos hacían presagiar que no iba a ser una reunión demasiado fructífera. El hecho de que tuviésemos que enviar con antelación y por escrito las preguntas que le íbamos a realizar a Planas, a mi parecer, arrebataba cualquier posibilidad a la reunión.
Desde ASAJA Alicante acudimos muy interesados a una cita que, definitivamente, fue un verdadero fracaso y que puede resumirse como “puro trámite” o “mera visita preelectoral y de cortesía“. El titular de Agricultura, en un momento de crisis citrícola sin precedentes y reunido con todo el sector agrario valenciano, principal productor y exportador de cítricos de España y la Unión Europea, desaprovechó la ocasión, mostrándose encorsetado en un discurso que no aportó soluciones, ni proyectos y totalmente unidireccional, sin posibilidad de réplica o diálogo alguno.

Así las cosas, la mayor aportación del ministro al grave escenario citrícola, en el que nos enfrentamos a pérdidas millonarias, fue que: “debemos organizarnos mejor”. Se refirió a cuestiones que nosotros ya sabemos y en las que, en cierto modo, estamos de acuerdo, como la necesidad de llevar a cabo una reconversión varietal o que el sector se organice en organizaciones de productores, ya que son las únicas figuras jurídicas reconocidas por la política agraria europea para recibir las ayudas económicas, como, por ejemplo, las de retirada de cítricos…

Asimismo, el señor Planas informó de una retirada de 50.000 toneladas de mandarinas, una medida insuficiente, porque los productores sabemos que al agricultor no le va a llegar ni un céntimo. Y es que, señor ministro, lo que el agricultor necesita no son retiradas que se pagan a través de organizaciones de productores, lo que el agricultor necesita son ayudas directas. De no ser así, va a pasar como siempre, que el dinero se queda por el camino entre distribuidores, OPFH y nunca llega al verdadero perjudicado.

Pero, principalmente, lo que los agricultores esperábamos de usted era una actitud proactiva y decidida ante la causa que nos ha llevado a este desplome de precios que nos va a llevar a la ruina. Me refiero a los acuerdos que la UE mantiene con terceros países, especialmente con Sudáfrica. Tratado que se firmó hace dos años y que le permite introducir mandarinas a la UE libres de aranceles, hecho que ASAJA denunció en el 2016 por activa y por pasiva porque vaticinábamos el desastre que se nos venía encima y que ahora se confirma.

Es usted señor Planas quien tiene que dar la cara por nosotros y hacer valer nuestros intereses en Bruselas ¿Cómo es posible que parlamentarios europeos aprueben que se importen 100.000 toneladas de mandarinas cuando en España se están comenzando a cortar? ¿Con qué conocimiento de causa unos señores sentados en un hemiciclo con calefacción, aire acondicionado y sueldos desorbitados deciden arruinar al agricultor que se pasa todos los días del año trabajando?

Un agricultor se las ve y se las desea para sacar la cosecha con una calidad inigualable. Sin agua, con miles de controles de residuos, con las subidas del gasóleo, de electricidad…. y luego van unos “pseudo” políticos y deciden que traigan mandarinas de Sudáfrica, cultivos en los que se utilizan plaguicidas químicos que llevan más de diez años prohibidos en Europa, bien porque son nocivos para la salud, bien porque son perjudiciales para el medio ambiente, y que, por supuesto, tienen un costo de producción mucho menor que aquí, generando una competencia desleal directa contra nuestros productos.
¿Dónde están ustedes cuando la Unión Europea hace acuerdos con terceros países sin contar con España?, cuando somos los mayores productores de la UE de frutas y hortalizas, aportando el 60% de las producciones agrícolas de Europa.

De nuevo, la agricultura continental, la de norte de Europa, vuelve a ningunear a la agricultura mediterránea. Como ellos no producen cítricos y estas decisiones no les afectan económicamente... Como siempre digo, ¡qué fácil es capar en huevos de otros! y más si los propios perjudicados actuamos de meros espectadores.

Sinceramente, señor Planas, esperábamos que pasara a la acción y un compromiso sin titubeos de que cuando se debatan estos acuerdos el Gobierno español se oponga si nos va a afectar de esta manera.

Los agricultores no necesitamos más políticos con envoltorio. No queremos más visitas rimbombantes plagadas de prensa. Queremos representantes que, aunque pasen más desapercibidos y sean menos protocolarios, actúen y defiendan nuestros intereses contra los depredadores europeos que no soportan que en la Huerta de Europa produzca las mejores frutas y hortalizas de nuestro continente.

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