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Miércoles, 17 Junio 2020 06:48

Menos aplausos y más hechos

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Poco a poco nuestra sociedad da los primeros pasos hacia la “nueva normalidad” tras “parecer estar controlada” la pandemia provocada por el COVID-19. Un escenario nunca antes conocido en el que muchos sectores tendrán que reestructurarse y reenfocarse para adaptarse al nuevo paradigma económico y productivo que se nos avecina.
Que el gremio agrícola y ganadero ha demostrado su vital importancia como sector esencial, estratégico y primario en momentos agudos de crisis, es evidente. Pero no solo eso. Al hecho de seguir disponiendo de frutas, hortalizas, carne … frescos y de calidad sin ningún tipo de desabastecimiento en los mercados durante esta pandemia, hay que añadir el carácter comprometido y heroico de nuestros agricultores, que no solo intensificaron sus jornadas laborales, asumiendo el riesgo sanitario que corrían, sino que también prestaron sus servicios y maquinaria para desinfectar las calles de pueblos y ciudades de forma totalmente altruista.
Por ello, hemos visto numerosas muestras de agradecimiento de la población, de los medios de comunicación, de personalidades públicas, políticas, incluso de la propia Casa Real.
Me consta que los profesionales del campo agradecen estos aplausos públicos y, más aún, cuando venimos de campañas desastrosas donde los precios en origen han provocado una “catarsis agrícola” sin precedentes que nos hizo echarnos a la calle desde principios de año.
Pero, también me consta que el sector ya no quiere “más palmaditas” en la espalda. Quiere hechos y soluciones. Quiere poder vivir dignamente de su trabajo. Quiere que la venta a pérdidas termine de una vez por todas. Quiere que la Ley de la Cadena Alimentaria no sea otra normativa más “de escaparate”, sino un mecanismo real, eficaz y de obligado cumplimiento, algo que anunciamos y denunciamos, NO ESTÁ OCURRIENDO.
De nuevo, durante esta crisis hemos visto como los precios de las legumbres y hortalizas (+10,4% entre marzo y abril) se han incrementado en el súper, según el INE, pero no en el campo. Y es que, a excepción de los cítricos, las campañas de hortalizas o fruta de hueso están siendo ruinosas. En la Vega Baja hay cientos de campos de patatas y cebollas que se están labrando porque el producto no tiene precio, mientras, en los lineales de los supermercados encontramos patatas de Egipto y Marruecos. Las alcachofas han terminado vendiéndose también por debajo de los costes. Las habas se dejaron perder en los bancales con el cierre de los mercadillos. Otros cultivos como el vino y el aceite se están viendo sumidos en una crisis estructural sin precedentes… Todo esto por no hablar a los ganaderos, que han sufrido pérdidas incalculables, ya que los animales han seguido produciendo al mismo ritmo. Lógicamente, son seres vivos y no tienen un interruptor que los pueda apagar, como muchos políticos se han pensado.
Como vemos, los problemas que nos llevaron a las manifestaciones que aparcamos con la llegada del Coronavirus no han desaparecido. Es más, se han sumado nuevas piedras en el camino. En la agricultura post Covid a la que nos enfrentamos, vemos como a la problemática de los bajos precios en origen, hay que añadir el recorte de la Política Agraria Común (PAC), la pérdida de mercados por el Covid-19, el aumento de los costes de producción con el incremento de las medidas de protección y distanciamiento de los trabajadores, las constantes amenazas de nuestro Gobierno al trasvase Tajo-Segura, que ahora se enfrenta a una nueva puñalada por parte del Ministerio de Transición Ecológica, que tiene intención de revisar las reglas de explotación del acueducto con la finalidad de recortar los trasvases mensuales… Y, como guinda del pastel, la nueva estrategia alimentaria que está impulsando la Comisión Europea, conocida como “De la granja a la mesa”, cuyo objetivo es sentar las premisas hacia un modelo de producción y consumo de alimentos, según ellos, “más sostenible”, que implica la eliminación del 50% de las materias activas fitosanitarias. Iniciativa que desde ASAJA consideramos “como un sueño hipócrita” y en la práctica irrealizable sin una inversión real (que no la hay), con la que Europa cede a las presiones del lobby ecologista, y que lo único que conseguirá es menoscabar aún más nuestro modelo productivo y poner en peligro la independencia alimentaria europea, conduciéndonos más bien a la situación de “de la granja de terceros países a nuestra mesa”.
Somos un bien público esencial, así lo hemos demostrado en esta crisis y así nos gustaría que se nos tratase. De lo contrario, y viendo lo corta que es la memoria, especialmente en política, el sector se está volviendo a reorganizar para retomar las reivindicaciones en el mismo punto en el que las dejamos. No vamos a parar de exigir un precio digno por nuestros productos y nuestro trabajo, y dejar de ser la diana a la que se dirigen todos los dardos, los del gobierno español y los de la Unión Europea, donde el mercadeo con los agricultores y ganaderos mediterráneos ya es una práctica habitual para conseguir “una imagen ecológicamente ejemplar de cara al mundo” y la ejecución de estrategias económicas con las que se lucran a costa de nuestro esfuerzo, dinero y trabajo.

Viernes, 12 Junio 2020 06:51

Vuelven las amenazas del agua

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Ni tan siquiera la crisis sanitaria provocada por el COVID 19, que ha cambiado nuestra percepción de la vida en determinados aspectos, sirve para frenar las amenazas que siempre se ciernen sobre la agricultura, el agua y el sureste español. En efecto, estos pocos días de desescalada han servido para volver a escribir un capítulo más de imposición, deslealtad y juego sucio del Gobierno central con el problema del agua. No lo han dudado un segundo e intentan aprovechar el estado de “shock” general en el que estamos inmersos para reactivar la guerra del agua y poner en marcha, durante la vigencia del estado de alarma, una renovada estrategia alevosa con el objetivo de poner punto final y por la puerta de atrás al trasvase Tajo - Segura.

Esta pandemia debería habernos servido para aprender a situar algunos elementos que nos hacen mejores y priorizar en valores que son imprescindibles como sociedad y como país. Como por ejemplo, la necesidad de trabajar unidos por un bien común, el desarrollo de sectores productivos, la solidaridad entre regiones, la importancia de apoyar las diferentes actividades económicas, compromiso, avenencia, responsabilidad, diálogo y soluciones. Sin embargo, nada de esto parece importar al Ministerio para la Transición Ecológica, que sigue empeñado en paralizar la actividad agraria que desarrollamos en la zona del Levante al volver con las amenazas del agua.

En esta crisis sanitaria se ha revelado la producción de alimentos, la agricultura y la ganadería, como actividad esencial que participa y garantiza el abastecimiento de la cadena alimentaria. Tener un sector primario fuerte que garantice el suministro de carne, leche, huevos, fruta y verdura a la población, se ha reconocido como una necesidad esencial. En España, durante el estado de alarma, lo que ha ocurrido con los respiradores y los equipos de protección individual, (salir con desesperación al mercado internacional a comprarlos), no ha ocurrido con la producción de fruta y hortalizas en fresco. De hecho, desde Alemania han sido varios los medios de comunicación que se han puesto en contacto con ASAJA, preocupados por saber si íbamos a ser capaces de producir y exportar la suficiente cantidad de frutas y hortalizas para abastecerles o si iban a tener carencias.

Antes del confinamiento ya conocíamos las intenciones del Ministerio de Teresa Ribera de “secar” el Trasvase Tajo-Segura mediante la revisión y el aumento de los caudales ecológicos del Tajo y la redacción del nuevo plan de cuenca para el periodo 2021-2027. No contentos con esta iniciativa, la ministra anuncia dos nuevas medidas, por un lado, ha encargado un informe para volver a estudiar las reglas de explotación del acueducto Tajo-Segura con la voluntad de reordenar las asignaciones. Es decir, estudian recortar los aportes y disminuir la cantidad de agua que nos pertenece sin necesidad de modificar la legislación de Evaluación Ambiental que recoge el Memorándum. La segunda de sus intenciones también revela la inquina de la Sra. Ministra, que recupera la denominada “cláusula Narbona” al anunciar su objetivo de ir recortando el agua del Tajo para sustituirla por agua desalada y residual depurada. ¿Acaso desconoce que dejarnos sin agua es como matarnos? Sin lugar a dudas, la capacitación que tiene que tener quien ostenta un cargo tan importante debería ser significativa.

El agua no genera el mismo beneficio en todas partes por igual. Por suerte o por desgracia, el clima y las horas de sol de las que disponemos hacen de nuestra zona un campo especialmente propicio para el desarrollo de la producción de frutas y hortalizas de calidad con un elevado valor comercial. No obstante, es muy difícil continuar en la actividad agraria con esta creciente incertidumbre hídrica que el Gobierno central se ha encargado de instalar y con una espada de Damocles sobre esta infraestructura que, de ejecutarse, supondría un atentado sin precedentes en la historia del Trasvase Tajo-Segura, que sostiene a más de 40.000 familias.

Mientras observamos como aumenta el paro en España, en las tierras a las que llega el agua del Tajo, como la Región de Murcia, se ha batido el récord del siglo en la creación de puestos de trabajo en el sector agrario, con 92.693 nuevas contrataciones en mayo. En Alicante también ha descendido el desempleo en 325 personas y destaca que el 40% de ellas ha encontrado un trabajo en el citado mes de dificultad gracias a la agricultura. Producir alimentos genera puestos de trabajo y un efecto multiplicador en otros sectores: transporte; comercio, tanto al por mayor, como al por menor; alojamiento; restauración; investigación y desarrollo; maquinaria; combustible; construcción; industria química y productos fitosanitarios; energía eléctrica; depuración de agua; intermediación financiera, etc. ¿Qué necesidad hay en estos tiempos de crisis de hacer desaparecer la agricultura del sureste español? ¿No deberían nuestros políticos trabajar para recuperar la economía y el empleo? ¿De verdad piensan que pueden dejarnos sin agua sin que haya graves consecuencias?

Eladio Aniorte Aparicio

Presidente de ASAJA Alicante - Jóvenes Agricultores

Viernes, 29 Mayo 2020 08:49

Agricultura, turismo y hostelería

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La restricción de recibir visitantes, sumado al cese de actividad de los hoteles y restaurantes está provocando una crisis extraordinaria en determinadas producciones agrícolas y ganaderas de nuestra provincia que necesitan ya y de manera urgente del turismo y de esos más de 80 millones de personas que vienen a España todos los veranos a pasar las vacaciones en nuestras costas y zonas de interior. La carne, la patata, cebolla, aceite y vino son claros ejemplos de que o se activa el turismo como motor de arranque o las pérdidas van a ser irreversibles y en lugar de impulsar el relevo generacional para garantizar el abastecimiento de productos primarios, lo que vamos a tener es más ruina y abandono.

El aumento del consumo en los hogares, situado en un 25% intermensual por el Ministerio de Agricultura, no ha sido suficiente para afrontar las cuantiosas pérdidas que sufrirá nuestra agricultura y ganadería y que tanto han dado de que hablar desde al gobierno estadounidense, con la publicación del informe «Actualización sobre la situación de la agricultura y la alimentación de España durante el Covid-19», hasta a la plataforma europea Agrifood Beats Coronavirus (la agroalimentación vence al coronavirus).

Con la situación creada, el cierre de restaurantes y la imposibilidad de celebrar eventos y fiestas como bodas o las Hogueras, no ha habido canal de venta para la carne, lo que ha causado que los animales se acumularan en nuestras explotaciones sin encontrar una salida para su comercialización, que no fuera el regalar los animales a los interesados sin que el ganadero pudiera obtener nada por su trabajo y teniendo que asumir más costes de producción.

Las mismas circunstancias sumadas a la falta de vergüenza de la gran distribución que trae la patata de Egipto haciéndola pasar por producto nacional, ha provocado que el precio de este tubérculo, tan consumido en los frecuentados bufets de hoteles y base de la hostelería española, se haya hundido. Por ello, muchas cosechas han tenido que labrarse, arrancarse o directamente ofrecerse a cambio de nada a los interesados.

En cuanto al aceite, la venta ‘al detall’ que vigoriza las almazaras de nuestra provincia, se ha anulado prácticamente durante los meses de confinamiento. Esta situación ha sido solo uno de los factores que ha provocado que hayan tenido que retirarse para el almacenamiento privado la friolera de 196.395 toneladas de aceite.

Con el vino pasa más de lo mismo. Debido al cierre de cafeterías y restaurantes, las ventas han caído en torno a un 60-70% en España. El almacenamiento del vino en las bodegas está en torno al 80% y se corre el riesgo de que esta campaña se solape con la siguiente. La exportación se ha comportado algo mejor. El hábito de los consumidores de otros países y que el confinamiento ha sido diferente en el extranjero, ha propiciado que la exportación de nuestros caldos no se haya visto tan resentida, aun así, ha caído un 20%.

Desde Agrifood Beats Coronavirus, los expertos técnicos y políticos internacionales defienden que Europa tiene recursos suficientes para salvar la cadena agroalimentaria, destacan el papel de estrellas de la restauración y líderes de las empresas tecnológicas internacionales que están apostando por nuestro sector primario. Además, animan al resto de lobbies y grandes compañías a hacer lo mismo porque en la producción de agroalimentos encontramos una actividad económica estratégica básica, que junto a la sanidad garantiza el bienestar y amparo de los ciudadanos y que es, además, justo la que se presenta más estable en Europa y España. Instalando unas reglas del juego más justas y que haya un mínimo de beneficio para los productores, los transportistas, los empresarios agrícolas y las pequeñas y medianas empresas, que generan más de diez millones de empleos en nuestro país, podremos defendernos. Con esta crisis no vamos a salir fortalecidos, hay que ser conscientes de que costará mucho y que son indispensables el esfuerzo y compromiso de todos, pero con la llegada del verano, se presenta una oportunidad única para “salvar los muebles”. Es imperioso reactivar el turismo, los hoteles y restaurantes, garantizar los vuelos con destino a España en plenas garantías sanitarias y ver la manera de incrementar el consumo, pues de lo contrario no es que vaya a ser un mal año, es que va a ser la desaparición de un gran número de explotaciones que ya no pueden endeudarse más.

España ha logrado batir año tras año récords en turismo. El litoral alicantino también ha sido la zona turística de España que más viajeros nacionales ha atraído. Este convulso y trágico año debe servir para convencerles de que tienen que seguir apostando por nosotros. Debemos ser capaces de fidelizarles ofreciéndoles lo mejor. No hay lugar a dudas: Agricultura, turismo y gastronomía conforman nuestro triángulo perfecto para poder afrontar la crisis.


Eladio Aniorte Aparicio
Presidente de ASAJA Alicante Jóvenes Agricultores

El sector apícola en la Comunitat Valenciana agoniza. El número de colmenas no deja de reducirse, mientras aumentan en el resto de España. Una paradójica situación motivada por los incontables obstáculos que nos impone la Administración a la hora de desarrollar nuestra actividad. El más flagrante y denunciado por parte de nuestra organización es el de la conocida ‘Pinyolà’, o, lo que es lo mismo, los acuerdos para evitar la polinización cruzada de cítricos que impiden la instalación de colmenas en muchas áreas agrícolas y que, desgraciadamente, vemos como se aprueba año tras año desde hace más de dos décadas y en nuestra contra.

Como ya hemos puesto de manifiesto en reiteradas ocasiones, las asociaciones profesionales no estamos de acuerdo con dichas limitaciones, ya que el referido acuerdo perjudica gravemente a la actividad apícola en nuestra Comunidad, no existiendo ninguna regulación similar para aquellos apicultores que se dedican a la producción de miel de azahar en el resto de España.

La petición de que se suspendan los acuerdos de la Pinyolà no es caprichosa, sino que se fundamenta en su inutilidad como medida en sí misma. Y es que, los cítricos afectados por esta polinización cruzada son los mandarinos híbridos, especie que se introdujo en los años 80 y 90 y que, actualmente, existen en una menor proporción a la de entonces, ya que como se dice en el propio acuerdo, las variedades híbridas de mandarinos han perdido el interés de los agricultores y han sido sustituidas por otras variedades no susceptibles de generar problemas por la polinización cruzada. Lo que deja entrever que la medida ha dejado de tener la necesidad que podía tener cuando comenzó a introducirse.

Como presidente de la Sectorial Apícola, es cierto que después de la primera visita de la Consellera de Agricultura, Mireia Mollá, a nuestra sede en ASAJA ALICANTE, hace ahora un año, justo cuando entró como nueva titular de Agricultura de la Generalitat Valenciana, me esperancé y pensé que con ella se iniciaría un nuevo ciclo sobre el tema de la polinización cruzada y el alejamiento de las colmenas de los cítricos. También porque así nos lo transmitió cuando prometió implicación y ganas de abordar esta problemática que nos persigue y penaliza.

Pero cual ha sido nuestra sorpresa que, en pleno estallido del Coronavirus, el 25 de marzo, salió publicado una vez más el ‘Acuerdo de la Pinyolà’. El sector se quedó atónito cuando en pleno estado de alarma “se les obliga a desplazarse fuera de la Comunidad Valenciana para ejercer su actividad …” mientras al resto de sectores económicos no esenciales se les pide que se queden en casa. Considero que la consellera disponía de un momento y una coyuntura perfectos para dar un paso adelante y apostar por la biodiversidad y el medio ambiente y dejar de publicar de una vez por todas una normativa que no beneficia a nadie pero que perjudica a un sector que está agonizando debido a las dificultades que está padeciendo en los últimos años, a los que hay que sumar que la miel lleva dos años sin tener salida y las colonias de abejas están sufriendo una “pandemia” por el ataque de la Varroa. Nos ha resultado flagrante e inhumano que, mientras toda España está inmovilizada por una pandemia mundial, la Administración Valenciana nos obligue a trashumar a otras provincias a los apicultores y sus familias.

Esta crisis nos ha hecho valorar cosas que antes eran banales y darnos cuenta de que, definitivamente, la Administración antepone al bienestar de sus ganaderos los supuestos intereses económicos de algunos de los comerciantes citrícolas representados por el Comité de Gestión de Cítricos. Lo único que le faltaba a la apicultura valenciana es una Administración que no les apoya y que no pone en marcha otros mecanismos (que los hay, como es el caso de mallas de cobertura, replanteamiento de la ordenación citrícola…) para evitar este absurdo conflicto de intereses que perdura en el tiempo, simplemente, por la inoperancia y falta de voluntad política.

Además, también se da la paradoja de que mientras algunos fuertes y renombrados empresarios citrícolas de nuestra Comunidad están buscando el apoyo de asociaciones apícolas, como es el caso de nuestras ADS APIVAL Y ADSAL para poder certificarse como BEE FRIENDLY (etiqueta que se otorga a aquellas empresas que producen en entornos respetuosos con las abejas y se aplica tanto a productos agrícolas como ganaderos), nuestra Administración está haciendo justo todo lo contrario… ser los “enemigos” de las abejas.

Quizás, para esta Consellería el quid de la cuestión estaría en cambiar de asesoramiento o consultar a otras personas del sector citrícola, en vez de los que habitualmente se consultan para estas cuestiones. ‘Asesores’ que lo único que han conseguido es una estampida de los apicultores valencianos, que han implantado la apicultura profesional en otras comunidades autónomas como la extremeña, motivados entre otros factores, por la obligación de retirar sus colmenas en los periodos que se establecen en los Decretos y Acuerdos que nos ocupan, provocando que la Comunidad Valenciana haya pasado de ser la primera comunidad autónoma en producción de miel a la cuarta.

Guillermo Rosell

Presidente de la Sectorial Apícola de ASAJA-Alicante

Viernes, 15 Mayo 2020 11:49

El futuro de la ganadería se decide ahora

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Si la situación de la ganadería de la provincia de Alicante ya era crítica hace años, por no decir décadas, el escenario creado por el COVID 19 ha agravado seriamente nuestros problemas. Así las cosas, si muchas explotaciones ya han dejado de funcionar, ahora, los costes de producción sobrevenidos y la tendencia de bajos precios nos acercan a un futuro aún más amenazador. Hasta tal punto es así que o se adoptan medidas eficientes y pronto, o más granjas se verán obligadas a echar el cierre.
En el subsector del cabrito y cordero para carne, los animales se acumulan en las explotaciones porque tras dar la señal de alarma, se bloqueó su salida al mercado. El cierre del Canal HORECA, es decir, los hoteles, restaurantes y cafeterías, sumado a la suspensión de eventos como bodas, comuniones y otras celebraciones en las que nuestra carne es el plato principal, ha provocado que nuestra producción no pueda venderse. Hemos podido destinar muchas hembras a la leche, pero qué hacemos con nuestros cabritos. Pese a quedarnos sin ventas, los animales necesitan comer todos los días, tener cuidados veterinarios,… los gastos se nos acumulan sin obtener a cambio rendimiento alguno, por ello nos sumergimos en la ruina más absoluta sin recibir ninguna respuesta real, ni apoyo suficiente por parte del Gobierno o el Ministerio de Agricultura.
El sector lácteo tampoco se escapa del sufrimiento económico, pero su situación se comprende aún menos si cabe. A determinadas granjas se les ha pedido que disminuyan su producción. En casa se consume queso, leche para los cafés y para atender las altas necesidades de calcio de pequeños y mayores. Bloquear la salida de la leche es algo que no podemos comprender, más allá de que sea por el interés de la mano negra y el poder de dominio que impera en el mercado impuesto por la industria láctea. Si reducimos la leche que generan nuestros animales, los ingresos que percibimos también disminuyen. Además, no es algo que pueda realizarse de la noche a la mañana. Como sucede con cualquier mamífero, la producción de la madre se va equilibrando con la demanda que le realiza el hijo. Si se corta de golpe, hay riesgo de mastitis y después hay que tratar con antibióticos, pero entonces se incrementan los gastos por requisitos veterinarios y plazos de espera.
Insisto en que los ganaderos creemos que nuestros compradores de leche se pusieron de acuerdo. ¿Cómo se explica si no también que hace meses estuvieran gran parte de los contratos lácteos cerrados y que los hayan roto sin mayor miramiento? Las condiciones estaban pactadas entre las dos partes, compradores y vendedores, para este año 2020 y el venidero de 2021. Sin embargo, los han sustituido por otros con precios a la baja. Un abuso más de la industria láctea que tiene inmunidad para pasar por encima de los ganaderos sin respetar lo más mínimo ni la ley de la cadena alimentaria, ni el beneficio que generamos a la sociedad abasteciéndola de productos básicos. Demuestran no sentir la mínima empatía por el esfuerzo que cada día realizamos y que se traduce, por ejemplo, en que no pueda haber ni festivos, ni horarios, ni teletrabajo.
Por si no fuera poco, somos una actividad esencial y como tal, debemos seguir trabajando y no podemos acogernos a ningún ERTE, pese a la drástica reducción de la actividad. Siendo la situación sumamente caótica, han aprobado alguna ayuda, pero que más bien parece una burla, como dice mi buen amigo ganadero Juan Luis Gimeno. Necesitamos que nos informen sobre dónde se piden esas ayudas, qué documentación hay que presentar,.... En resumidas cuentas, necesitamos que verdaderamente lleguen al productor y sean suficientes.
Si alimentación y servicios sociales, van de la mano, también podemos dar grandes pasos juntos. Hemos propuesto que en todos los centros que cuentan con fondos públicos (residencias de ancianos, escuelas,…) se consuman productos de nuestra tierra. Esta medida ayudaría a los productores cercanos y garantizaría que nuestros niños y mayores tuvieran alimentos sanos. Hay algo más que todos podemos hacer: comprar productos cercanos. Es así de sencillo y fácil y, en juego, hay mucho. Tener las explotaciones en nuestro territorio, garantiza tener carne, leche, huevos,... frescos, sanos y de calidad, que no han sido tratados con proteínas, ni engordados con químicos. Aquí, en la provincia de Alicante, producimos salud. Desde Bielorrusia, Uruguay, Argentina,… nos entra de todo. Nuestras especies están sanas y cuidadas y genéticamente son excepcionales. El caprino de la provincia de Alicante es líder en la Comunidad Valenciana y puntero en el resto de España. Nuestras granjas de ovino, vacuno, cunícola,… no pueden desaparecer. Cambiemos las cosas, apoyar la producción ganadera hoy es garantizar el abastecimiento de España el día de mañana.

Julián Huertas Juárez

Presidente de la Sectorial Ganadera de ASAJA Alicante

Viernes, 08 Mayo 2020 05:34

A mi amigo, Joaquín Parra

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Dice la canción que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Hoy sé que es verdad. Algo se ha muerto dentro de mí, querido Joaquín. Sin embargo, me quedan los pequeños recuerdos para revivir en mi memoria a una persona inmensa. Más que inmensa, infinita. Infinita en bondad, en generosidad, en fidelidad, en sabiduría, en serenidad, en positividad…

Querido Joaquín, los primeros días sin ti están siendo difíciles, intensos, incluso, incrédulos, debido en parte a la ausencia de despedida que merecías por culpa de la situación que atravesamos y que te aseguro que, cuando todo esto pase, tendrás de parte de todos los que te queremos, apreciamos o tuvimos la suerte de conocerte. Quizás por eso, sigo cogiendo el teléfono cada mañana para llamarte, como era rutina en mi día a día, y me doy cuenta con pesar de que debo empezar a desintoxicarme de ese hábito, porque ya no estás al otro lado para contestarme.

Sin embargo, me reconforta saber que en mi interior puedo seguir contando y charlando contigo cada vez que quiera, porque estoy seguro de que allá donde estés escucharás, atenderás mis palabras y encontrarás la manera de hacerme llegar tu sabio y valioso consejo. Esto no es una carta de despedida, es una conversación más entre amigos, como las de antes, en las que nos encantaba hacer un repaso de los acontecimientos de la semana y siempre terminábamos rememorando esos momentos que marcaron y unieron nuestras vidas para siempre. Solo que hoy, me ha apetecido compartirla públicamente para que todo el mundo conozca la clase de persona que eres.

¿Recuerdas Joaquín cómo empezamos en Jóvenes Agricultores? ¿Cuándo convertimos una aventura de dos hombres con muchas ganas de comerse el mundo y poco dinero en los bolsillos, en la gran empresa/organización agraria que es hoy en día? Fuimos capaces de aglutinar y recoger a todas aquellas pequeñas agrupaciones de agricultores diseminadas por los pueblos en UNA, con representación provincial. Recuerdo el día en que tú, Leandro Bru de Elche y yo, firmamos la primera póliza de crédito con un aval cada uno de un millón de pesetas. Parecía una locura, pero, al fin y al cabo, solo los locos consiguen cosas increíbles, ¿no? Esa fue la primera piedra de ASAJA Alicante, la pusimos juntos, tu fuiste el primer secretario general que tuvo y yo el presidente. Construimos algo grande y dejaste un legado que hoy continúa con gran proyección.

He de decirte que has sido prudente, cauto y oportuno hasta para marcharte de este mundo. Y es que, tus ojos se cerraron el mismo día que arrancó la conmemoración del 40 aniversario de ASAJA Alicante. Es como si, después del trabajo bien hecho, de saber a ciencia cierta que ASAJA anda sola, supieras que había llegado el momento de soltarla definitivamente de la mano y dejar que siga volando, ahora con las nuevas generaciones que la componen, con esos jóvenes que tantas ganas, ideas e inquietudes están aportando.

Sin embargo, en esta etapa que se avecina en la que nos asomamos a un nuevo mundo, ahora más si cabe, tras el paso de la pandemia mundial que estamos atravesando y que dejará un nuevo orden de las cosas y unos sectores más prioritarios que otros, como el que tú y yo amamos y defendemos, el agropecuario y la alimentación, vienen tiempos en los que, tanto ASAJA como los agricultores tendremos que readaptarnos y reenfocarnos de cara a “la nueva realidad”, pero te aseguro que lo haremos respetando los valores de base con los que fundamos esta organización, muchos de ellos cosecha tuya.

En el plano más íntimo y personal quiero decirte, Joaquín, que has sido para mí como un hermano, el mejor compañero de viaje y gracias a ti he aprendido cosas valiosísimas. Valores que en los tiempos que corren no son fáciles de encontrar en las personas: como la fidelidad, la puntualidad, la palabra, el compromiso, la valentía, la perseverancia… emergían de ti sin esfuerzo, y eso es porque eran realmente verdaderos.

Debo darte las gracias también porque has confiado en mí, muchas veces sin dudar, dándome el impulso que alguna vez me ha faltado, haciendo que confiara en mi instinto, animándome a luchar por mis ideales con uñas y dientes, enseñándome que los problemas siempre tienen alguna lección y que unas veces se gana y nunca se pierde, sino que se aprende. Pocas personas tenían el don de convertir los momentos difíciles en menos graves gracias a tu forma de relativizar la vida y sus dificultades.

No puedo terminar esta charla sin recordar una de tus grandes riquezas: tu familia, tus hijos, tus nietos, tu hermana y tu gran mujer, Carmen, tu pilar en la vida.

Allá donde estés, espérame tranquilo, Joaquín Parra. Ese hombre que amaba su comarca y la agricultura, que consiguió ligarla con la universidad y llevarla al primer plano experimental, tecnológico y académico.

Mientras tanto, seguiré haciendo todo lo que me has enseñado y disfrutábamos juntos. Seguiré amando la agricultura y la huerta, como tú me has enseñado. Plantaré más limoneros, como tú me has enseñado. Lucharé por conseguir agua para nuestra Vega, como tú también hacías…. Seguiré tu estela, porque hombres como tú es lo que necesita este mundo. Gracias por tu ejemplo y amistad.

Miércoles, 29 Abril 2020 07:01

Orgulloso de ser agricultor

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Yo siempre quise ser agricultor. Y ahora más que nunca agradezco serlo. Producir alimentos para la población frescos, sanos y de calidad es una de las cosas más reconfortantes en mi día a día y, también, es una de las cosas que más me engrandecen cuando echo la vista atrás. Sabía que estaba orgulloso de dedicarme a la profesión que verdaderamente amo, pero, por si alguna vez he tenido dudas, durante este último mes y medio lo he constatado y he comprobado lo reconfortante que es moverse con absoluta libertad, no tanto física, sino moral.
Y es que, durante muchos años, cuando iba por una carretera con una furgoneta vieja pensaba: “la gente me mira mal”. Hoy, voy con la misma furgoneta vieja, manchada de barro, con tierra en los asientos, y la guardia civil me abre paso en los cruces, me saluda con agradecimiento y respeto, transmitiéndome la sensación: “este es un elemento indispensable para el futuro del país”.
Este humilde sentimiento, el de no tener que agachar la cabeza, sino de alzarla bien alta, es el mío, el de un productor de cítricos en la comarca de la Vega Baja, pero estoy seguro de que es compartido y generalizado entre el gremio. Porque a pesar de que no ha sido en la situación que todos desearíamos, ahora sí percibimos que algo ha cambiado y la mayoría de nosotros nos sentimos valorados por nuestro trabajo por primera vez en la vida.
A pesar de la suspensión de buena parte de la actividad con motivo del COVID-19, agricultores, ganaderos y empresas agroalimentarias hemos continuado trabajando, porque nuestra actividad es esencial, imprescindible para garantizar el suministro de alimentos seguros y de calidad. Sabíamos perfectamente cual era nuestro papel en esta crisis y nos lo hemos tomado muy en serio. Trabajamos más de 12 horas al día, anteponemos nuestra salud y la de nuestras familias… porque sabemos la importancia que un Sector Primario y Estratégico tiene en una crisis de tales dimensiones, en la que el deber con los ciudadanos es mayor que el interés particular, en la que el bien común está por encima del bien personal. Y no hay otra manera de salir de esta que no sea que unos se sacrifiquen por otros, que los que están en primera línea de fuego: sanitarios, agricultores, fuerzas policiales… tiren de este carro como lo estamos haciendo.
Si me gustaría hacer una reflexión: que cuando todo esto pase no quede en vano el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso demostrado. Por la parte que yo represento: que no se olvide que los productores de alimentos, los agricultores y ganaderos, dejamos nuestra propia crisis, la de las movilizaciones por los bajos precios, para ayudar en otra, la del Coronavirus; Que no se olvide que fuimos los primeros que prestamos de forma totalmente altruista nuestros tractores y maquinaria con la que cortamos carreteras a principios de año en denuncia por los precios ruinosos, para fumigar y desinfectar pueblos y ciudades; En definitiva, que no se olvide que dejamos de luchar por nuestros intereses particulares para hacerlo por el bien de nuestra sociedad. Y esto es algo que bien podrían empezar a aplicarse los que nos gobiernan, los que nos condenaron a vivir eternamente a pérdidas, los que nos vendieron en Europa en pro de sus intereses, los que hicieron que nos olvidáramos del orgullo de ser agricultor o ganadero, los culpables de hacernos agachar la cabeza por sistema.
Los acontecimientos de estos días nos tienen que hacer valorar la importancia de fortalecer nuestro agro, rejuvenecerlo, modernizarlo y no sería inteligente por ningún Gobierno volvernos a descuidar y alentarnos a abandonar. Por ello, insto a nuestros políticos autonómicos, nacionales y europeos a que apuesten de una vez por LA PRODUCCION (agrícola y ganadera) de España y por un plan para salvaguardar nuestro modelo agroalimentario.
Después de esta crisis los agricultores no queremos palmaditas en la espalda y “medallitas” de guerra, lo que queremos son hechos. A lo que aspiramos cuando pase la tormenta es a que no se ponga nunca más en tela de juicio dos cosas básicas para sacar nuestro trabajo adelante: una, el Trasvase Tajo-Segura, y que Garcia Page, Teresa Ribera y Pedro Sánchez comprendan que el agua la necesitamos para producir alimentos y asegurar el abastecimiento; la segunda, que los precios que perciben los agricultores tienen que ser siempre dignos. Ese, señores, sería el mejor homenaje para nosotros.
Fuimos imprescindibles en la crisis económica del 2008, ayudando a reactivar el empleo, y hemos demostrado serlo en la mayor crisis sanitaria que se recuerda en los tiempos modernos, de hecho, hemos sido el sector que menos empleo ha destruido en el mes de marzo. Por ello, este artículo está dedicado a todos vosotros, a los #HéroesRurales. Porque nunca más volváis a ser #HéroesInvisibles. Gracias

Se estima que en los pueblos y pedanías de las áreas rurales de la provincia de Alicante viven alrededor de 145.720 mujeres. Entre este colectivo, nos encontramos las agricultoras, que durante estos días nos estamos dejando la piel para cumplir con una labor fundamental. Codo con codo con el hombre, trabajamos al frente de las explotaciones para conseguir y proporcionar a la sociedad alimentos de calidad. Nos sentimos a gusto de poder hacerlo, estamos cumpliendo con nuestra función.

El cierre de las fronteras ha posibilitado que la demanda interna de los productos agrarios se haya incrementado. Al principio de declararse la epidemia, este aumento fue aún mayor. El estado de nerviosismo que nos invadió a todos al principio del Estado de Alarma, provocó colas interminables y grandes aglomeraciones en los supermercados. Entonces las agricultoras y los agricultores de la provincia de Alicante, así como las ganaderas y los ganaderos de nuestro territorio, hicimos un llamamiento a la tranquilidad. Defendimos que éramos capaces de abastecer a todos y que no habría faltas de suministro. Así ha quedado demostrado.

Nuestro sector agrario parece que hoy se quiere y valora un poquito más. En la actualidad, en los campos de la provincia de Alicante, se están recolectando coliflores, alcachofas, nísperos… Se están terminando campañas como la de los cítricos y ya se están preparando las próximas plantaciones de verano y cultivos como la de los pepinos, tomates, melones, brevas e higos,… Estos productos de calidad los encontramos en las tiendas de cercanía y comercios locales. Adquiriendo las frutas y verduras de estas tiendas no solo compramos productos sanos en los que se cumplen todas las normas de trazabilidad y calidad alimentaria, también alentamos y ayudamos a los agricultores de nuestros municipios y contribuimos a generar empleo cerca nuestro.

Nos hemos dado cuenta también de lo importante que es no depender de terceros países, que en estos momentos de angustia nos han dado gato por liebre. Hemos comprendido que es fundamental ser autosuficientes en temas tan importantes como el de la alimentación o la sanidad. Si bien, todos los agricultores y ganaderos nos pusimos al píe del cañón y a no dejar de trabajar para que no nos faltará de nada en la mesa, el no encontrar alcohol para desinfectar, mascarillas sanitarias para prevenir posibles contagios, ha sido duro. También nos permitió agilizar el ingenio.

Como las mujeres del campo sabemos hacer prácticamente de todo y nos hemos acostumbrado a depender más de nosotras mismas, al no tener siempre todos los servicios cerca, tras terminar el cuidado de nuestros árboles y plantas hortícolas, nos pusimos a tejer mascarillas. Las hemos cosido para nosotras mismas, para nuestros seres queridos y también para vecinos, e, incluso, profesionales de la seguridad que al principio también tuvieron carencia de estos medios. Por destacar un ejemplo, nuestra amiga Paqui Gomis de Elche, muy ingeniosa y premiada por elaborar hermosos productos, incluidos sus famosos belenes de Navidad con materiales reciclables, hizo 80 mascarillas para 40 agentes de policía. Así, al menos, al llegar a casa podían lavar una de ellas y emplear la otra al día siguiente.

Para sacar adelante estos productos para prevenir enfermedades, hemos realizado pruebas de todo tipo, pulverizado agua y gases sobre los tejidos de fuera para comprobar que no entraban en contacto con nuestra piel. Para ser lo más eficientes posible, preguntamos a enfermeros y sanitarios cómo confeccionar estas mascarillas caseras. Sin que haya grandes expertos en la materia, una buena forma es contar con un tejido impermeable y transpirable en la parte exterior, algodón en el centro y otra tela agradable en el interior, que es la que irá sobre nuestra cara.
En la piel sentimos como lija y no como algodón, las pérdidas que han tenido las mujeres agricultoras que se dedican al cultivo de la flor cortada y planta ornamental. Esta primavera han faltado flores en nuestras casas. Nos hemos quedado sin ver cómo estos productos lucen hermosos y ensalzan eventos de Semana Santa, Santa Faz, comuniones y bodas no solo en España, sino en toda Europa.

Así es como las mujeres agricultoras de la provincia de Alicante pasamos la crisis. Afrontamos muchas pérdidas, mientras destinamos mucho esfuerzo en nuestro trabajo. Si por la mañana, trabajamos en la explotación; a mediodía y por la noche cocinamos y por la tarde o los días de descanso, tejemos mascarillas. Esta crisis nos está poniendo a prueba a todos, y vuelve a demostrar la entereza, integridad y fortaleza de los hombres y mujeres que cada día trabajamos la tierra para generar los alimentos sanos que tanto nos unen estos días en familia y tanto celebramos tener durante este confinamiento.

Tere Antón Díez

Presidenta de Amfar Alicante

Miércoles, 08 Abril 2020 07:31

Falsa UE

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Desde el sector agrario en nuestro territorio como parte actora de la producción agraria de frutas y hortalizas en fresco y, más concretamente, desde el ámbito de lo que se conoce como el modelo de agricultura Mediterránea, hace años que venimos denunciando la discriminación, desidia, falsedad e infidelidad de la que permanentemente son objeto nuestros agricultores, ganaderos e instituciones del ramo por parte de la Comisión Europea de Agricultura y la Política Agraria Común (PAC). Es una realidad palpable que en Europa existe un modelo de Agricultura Continental que prevalece, en detrimento del modelo de agricultura que se desarrolla en la franja Mediterránea.
A lo largo de estos últimos años son muchas las muestras de falta de apoyo que hemos tenido de Europa por parte de la Comisión de Agricultura, y voy a citar dos ejemplos flagrantes y aclaratorios del papel que desempeña Europa en la “mejora” de la renta agraria y en el desarrollo de las explotaciones en nuestra zona.
En primer lugar, tenemos la PAC, que en estos momentos se está renegociando para adaptarse a la futura PAC post Brexit. La renta agraria en toda Europa, de media, viene determinada en un 80% por el precio que obtiene el agricultor o ganadero por la venta de sus productos y un 20% corresponde a las ayudas directas que percibe (PAC). Pues bien, es inamovible la postura de Europa, auspiciada principalmente por Alemania y Francia y así, año tras año, se aprueba una PAC orientada a mantener un sistema de ayudas directas para la agricultura continental, descartando las medidas de mercado que podrían mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, propiciando que sea el mercado quien retribuya al agricultor un precio justo en origen. En definitiva, lo que venimos demandando es incidir en la parte que representa el 80% de la renta agraria, en lugar de estrellarse permanentemente en la parte que representa únicamente el 20%.
En segundo lugar, tenemos los acuerdos comerciales que se firman con terceros países y que constituyen un claro ejemplo de lo que es Europa. Se utilizan con total impunidad y una deslealtad vergonzante. Las producciones mediterráneas (cítricos, aceite, vino, tomate, hortalizas…) son moneda de cambio y contraprestación para conseguir ventajas en otro tipo de bienes, servicios, e inversiones que se negocian con estos terceros países. Y, en consecuencia, el resultado es que permite la importación alimentaria, despreciando y no teniendo en consideración lo más mínimo, ni la seguridad, ni la economía agraria de sus socios, ni los principios de preferencia comunitaria y reciprocidad fitosanitaria y laboral… y, todo ello, con la participación activa y el beneplácito de Holanda y el puerto de Rotterdam como coladero de todo lo que va llegando.
En este sentido, lo que está ocurriendo con la UE y el CORONAVIRUS a nosotros, los agricultores, no nos causa sorpresa, porque llevamos muchos años yendo a Bruselas y percibiendo esa mentalidad de que lo “mío es mío y lo tuyo es mío”. Pensé que nunca diría esto, pero en estos momentos críticos que estamos atravesando España e Italia y, tras observar que la UE todavía no ha hecho absolutamente nada, se niega a mutualizar la deuda y solo está en disposición de concedernos un crédito, opino que se está dando la razón a los ingleses que votaron a favor del Brexit. Los países del norte están demostrando lo que es Europa. No se trata ya de afirmar que están manteniendo una posición obscena y egoísta, sino de entender de una vez por todas lo que representa actualmente Europa. La realidad es que ni estamos unidos, ni trabajamos juntos, la ley de la selva, una falsa UE.
Nuestros mayores se están muriendo, las empresas han cesado su actividad, el desempleo de la población se ha disparado, la crisis económica nos golpea de nuevo… ¿y cuál ha sido la respuesta de Europa? Poner en marcha un crédito a “devolver en cómodos plazos y condiciones ventajosas” ¿Esto es todo lo que podéis hacer por nosotros?
Para que las empresas puedan recuperar su actividad económica y mantenerlas vivas mientas dure este “Tsunami”, y que los trabajadores de los ERTES vuelvan a sus puestos de trabajos, hace falta un apoyo decidido y solidario de nuestros “socios” y no cabe otra respuesta que mutualizar la deuda entre todos los Estados Miembros. Si la UE no proporciona una respuesta acorde a la naturaleza del problema que tenemos… ¿Para qué sirve entonces?
Estamos en abril y todavía no hay acuerdo sobre la forma de afrontar esta crisis sanitaria. El presidente del Gobierno debería aparcar un poco las ruedas de prensa pueriles y postizas e intentar hacer algo útil, bajarse del pedestal y afrontar con coraje este desafío histórico cogiendo un avión y plantándose en Europa con su colega italiano, y no volver de Bruselas hasta conseguir el acuerdo de los Coronabonos.
Quiero cerrar este artículo con una reflexión. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Van Der Leyen decía que en Europa no hay un corazón grande, sino 27 corazones pequeños. Y no le falta la razón… Si acaso, yo matizaría algo: que hay 27 corazones pequeños y solo hay respiradores para que siga latiendo Alemania y sus socios de la Europa del norte.

Ramon Espinosa Sáez
Secretario Técnico ASAJA Alicante

Jueves, 02 Abril 2020 14:13

A la Altura

Escrito por

Que poco tarda el mundo en ponerse del revés. Como puede cambiar la vida de un momento a otro sin esperarlo. Lo que hoy estamos viviendo, una crisis sanitaria sin precedentes en la historia moderna, provocada por un virus que tiene confinado a más de medio mundo y para el que, de momento, no hay cura, nos debe servir para reflexionar sobre el orden correcto de las cosas una vez que esto pase, para escribir sobre un folio en blanco qué sectores, servicios o productos son imprescindibles para el ser humano en situaciones límite y empezar a trabajar en reforzarlos por si nos viene otra situación de estas dimensiones. Porque si algo está quedando sobradamente demostrado estos días, es que los dos pilares básicos para que un país se siga manteniendo en pie son dos: la salud y la alimentación. Sin eso, nada funciona.
Este artículo es una muestra profunda de agradecimiento para estos dos sectores, porque sin ellos no hay esperas que valgan, no hay confinamientos que funcionen,… Si no estuviesen, esto sería un caos que derivaría en una guerra provocada por enfrentamientos, desabastecimientos, saqueos y mucha penuria. Un agradecimiento, por un lado, a todos aquellos sanitarios que en estos días están arriesgando sus vidas y las de sus familias por salvar al mayor número de personas posible. Por otro, a las personas del campo, a aquellos que producís alimentos de calidad: leche, carne, huevos, frutas, verduras y hortalizas frescas…y que permitís el abastecimiento alimentario de la población a diario.
Hoy más que nunca puedo decir que me siento muy orgulloso de ser agricultor. De pertenecer a un gremio que ha demostrado una solidaridad y una fortaleza sin límites. Pero no solo eso, el compromiso del sector productor en esta crisis resulta estremecedor. Desde el primer día que se decretó el Estado de Alarma, nadie ha titubeado un segundo en salir cada mañana a trabajar la tierra, a producir alimentos de calidad para que su país pueda comer. Sí, esas gentes que hace unas semanas cortaban carreteras y protestaban por unos precios justos por sus productos, que denunciaban el total abandono de las políticas españolas y europeas durante años, que incluso eran aporreados por las fuerzas de seguridad del Estado en algunos puntos de España por expresar su opinión, son los que ahora prestan sus tractores y maquinaria con los que fueron multados de forma desinteresada para limpiar y desinfectar las calles de los pueblos; los que prestan sus manos para asegurarnos los alimentos frescos; los que ponen en riesgo su salud por nosotros… Porque tienen, al igual que nuestros sanitarios, eso que les falta a la mayoría de nuestros políticos, el compromiso y la responsabilidad de cumplir con su deber.
Si hay algo que me duele especialmente, es que haya tenido que llegar un desastre mundial de estas dimensiones para que nuestra clase política se dé cuenta de por qué somos sector estratégico. Quizás hoy, más de uno entiende nuestro clamor contra todas esas políticas europeas que nos han utilizado como moneda de cambio en numerosos tratados y que tanto daño nos han hecho dejando entrar producciones de terceros países que arruinaban nuestros productos ¡Qué mal estaríamos si nuestra alimentación estuviera ahora en manos de países como China, Marruecos…, como está ocurriendo con el acceso a todo el material de protección para los sanitarios, los test de detección del virus… y que tantos problemas de abastecimiento, seguridad y fiabilidad está causando a nuestro sistema sanitario.
Por suerte, el abandono de la clase política respecto al sector de la producción no ha terminado por desmantelar la actividad del agrícola. Gracias a la entereza de nuestros agricultores y ganaderos, que hoy siguen al pie del cañón, demostrando que ellos sí que han sabido estar a la altura en una crisis sin precedentes, podemos decir que la alimentación en España está asegurada porque está en nuestras manos. Cuando todo esto pase esperemos que nuestro Gobierno, nuestros diputados y la Comisión Europea aprendan alguna lección en términos de solidaridad entre regiones y se cumpla el aforismo, tan recurrido estos días por los agricultores, de que la “letra con sangre entra”. Cuidemos a nuestros agricultores, ganaderos y sanitarios, y no permitamos ni un día más el maltrato a quien nos da de comer y a quien nos atiende cuando estamos enfermos. Aprendamos, aunque sea por estos “estacazos” que estamos recibiendo, que con la salud y la comida no se puede jugar.

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