Opinión

Opinión (59)

Viernes, 24 Enero 2020 07:50

Golpeados por todos

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Estrenamos año, estrenamos década y estrenamos Gobierno en España. Salimos de un año 2019 desastroso y convulso. Donde los precios ruinosos percibidos por el productor han sido la tónica general en la gran mayoría de los cultivos; donde la agricultura ha vuelto a ser la moneda de cambio de los tratados europeos con terceros países; donde el sector ha vuelto a pagar los platos rotos de guerras comerciales que nada tienen que ver con él; y donde a la agricultura y a la ganadería se les ha colgado el cartel de responsables directos del cambio climático.
Con este panorama y el duro varapalo para toda la agricultura española y, más concretamente para la del sureste español, que supone el papel protagonista que ha adquirido Rivera en el nuevo Gobierno, persona que ya ha dejado claro su carácter antitrasvasista, véase que mantiene bloqueado el trasvase Tajo-Segura desde noviembre en contra de lo que aconseja la Comisión de Explotación, al sector le vienen tiempos realmente crudos.
Por ello, insto a armarnos de valor, a unirnos y a salir a la calle en defensa de nuestro futuro, tal y como lo están haciendo nuestros compatriotas europeos; como desde ASAJA Alicante haremos el próximo 28 de febrero en defensa de la crisis estructural que sufre el cultivo de la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó; y como han establecido las organizaciones profesionales agrarias españolas con un calendario de movilizaciones.
Y es que, el 2020 no ha podido arrancar con más tensión en el campo y tenemos que hacer saber que el nuevo Gobierno está dando la espalda al sector agrario y que sus dinámicas, la más reciente, la subida del Salario Mínimo Interprofesional, terminarán de llevar a la ruina a agricultores y ganaderos, porque no todos los empresarios son grandes empresas y, concretamente, nuestro sistema agrario está sustentado en gran parte por autónomos que difícilmente podrán asumir este escenario: más costes de producción y bajos precios, lo que nos lleva a un punto en el que la desaparición de la agricultura ya no es un pronóstico, sino una mera consecuencia al hacer cuentas.
Pero la lista de desafíos no se queda aquí. Como intuíamos, también tendremos que enfrentarnos a la política hídrica de este nuevo Gobierno, que asignándole más poder a Ribera, está sentenciando a los regadíos del sureste, ya que con la congelación del trasvase Tajo-Segura está condenando a la desaparición a más del 50% de nuestra superficie agraria.
En el ámbito europeo tendremos que luchar contra los acuerdos comerciales que se firman con terceros países. No podemos seguir permitiendo que en plena campaña de comercialización de nuestros cultivos, mercancías de terceros países que utilizan sustancias fitosanitarias que llevan más de 30 años prohibidas en Europa y cuyos costos de producción son mucho menores, entren a los lineales de nuestros supermercados y hundan nuestros precios, problema que se está cronificando.
A parte de los acuerdos, sanciones como el veto ruso o los aranceles de Trump también están mermando nuestra rentabilidad. De hecho, las exportaciones alicantinas de cítricos y vino han caído un 32% y un 50%, respectivamente, con respecto al ejercicio 2018.
Así que, entre las políticas europeas que permiten acuerdos de libre entrada de productos de terceros países; la tibieza de la UE ante las sanciones impuestas al sector; unido a la desidia de un Ejecutivo nacional que nos ha abandonado, la agricultura mediterránea se encuentra en tierra de nadie y golpeada por todos: por nuestro propio Gobierno, por el Ministerio de Agricultura, por el Ministerio de Trabajo, por la Unión Europea, por terceros países, por Trump, por la presión de la Gran Distribución, por los que nos compran la fruta…
En la próxima década nos lo jugamos todo y como principales productores de frutas y verduras frescas de Europa debemos exigir que, en el plano comunitario, necesitamos clara representación técnico-agrícola en Bruselas que nos permita conocer de antemano las decisiones que allí se toman y funcionar de contrapeso ante acuerdos que perjudican sector y de los que siempre nos enteramos cuando ya están firmados. En este sentido, es precisa la exigencia de reciprocidad fitosanitaria y laboral y un sistema de preferencia comunitaria.
En el marco nacional y regional urgen políticos conciliadores que atiendan a los regantes del sureste y acaben con la incertidumbre hídrica, desarrollando acciones de interconexión de cuencas y alcanzando el tan ansiado Pacto Nacional del Agua.
También, precisamos una ley de precios mínimos que proteja los productos frescos y al productor, tal y como ya ha hecho Francia, ¿O acaso los empresarios no tenemos derecho a cobrar igualmente un salario mínimo por nuestro trabajo? ¿Para cuándo un Decreto-Ley para prohibir que un producto agrario se pueda vender por debajo de sus costes de producción?

Jueves, 19 Diciembre 2019 11:08

2019, un año para olvidar

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El año 2019 toca a su fin, gracias a Dios. Un ejercicio que en el plano agrícola ha estado marcado por bastantes más sombras que luces. Todas ellas, producto de una incompetencia y dejadez política que claman al cielo y detallo a continuación.

Arrancamos con el peso de la peor campaña citrícola de los últimos 15 años, en la que vimos como nuestras mandarinas, naranjas y limones se quedaban sin precio por culpa de la sobreinundación en el mercado que provocaron las exportaciones masivas de Sudáfrica. Cuántas veces tuve que escuchar, “que pase este año rápido”, cuántas veces tuve que ver campos repletos de fruta sin recoger, pudriéndose en el árbol o en el suelo, en plena temporada de comercialización, porque al agricultor no le compensaba económicamente hacer frente a los gastos para recoger la fruta y prefirió dejarla perder. Hemos contabilizado pérdidas económicas del sector citrícola en la provincia para la campaña 2018-2019 de 123 millones de euros, lo que supone un 30% menos de ingresos que en la campaña anterior. Por supuesto, este “cataclismo citrícola” tuvo responsables y, a pesar de que algunos de ellos quisieron escudarse en la confluencia de factores como el exceso de producción, calibres pequeños o falta de organización del sector… los productores tenemos claro que mucho tuvo que ver la política que ha adoptado la UE con respecto a las producciones mediterráneas, que nos utiliza por sistema como moneda de cambio para todos sus tratados e intereses comerciales con terceros países, con la tranquilidad de que nuestros representantes en Bruselas no muestran ni un ápice de resistencia.  

Pocos meses después llegaba el acuerdo entre la UE y Mercosur, por el que estos países van a poder exportar sus frutas y hortalizas a la Unión Europea con aranceles irrisorios. Unas producciones que, de nuevo, no cumplen con los estrictos protocolos fitosanitarios y laborales que se exigen a los agricultores europeos creando más competencia desleal. Todavía no sabíamos que en octubre llegaría la broma pesada de Trump, que nos eligió como verdugos para pagar el castigo de una guerra comercial aeronáutica en la que nada tenemos que ver (imponiéndonos el 25% para determinados productos), mientras Europa, de nuevo, se cruzaba de brazos y mostraba la tibieza a la que nos tiene acostumbrados en los últimos acontecimientos internacionales.  

Como se suele decir, las desgracias nunca vienen solas. Y así ha sido. Muy, muy, tocados, a mediados de septiembre la peor DANA que se recuerda en 140 años barrió la Vega Baja del Segura. 500 litros por metro cuadrado caídos en dos días, sumados a la dejadez política por parte de la CHS de un río que lleva años sin limpieza ni mantenimiento alguno, hicieron reventar el Segura en su último tramo. Es cierto que esos litros son inasumibles para cualquier territorio, pero todos vimos como la catástrofe en la Vega Baja vino de la mano de las múltiples roturas del cauce y los canales anexos que transportan el agua. De hecho, lo peor de la DANA llegó cuando ya no llovía, cuando se rompieron varias motas y la Vega quedó sumergida durante más de una semana, causando unas pérdidas agrícolas de alrededor de 550 millones de euros. Hoy, tres meses después, los agricultores han recibido 0 ayudas por parte de Gobierno y Consell.

Pero el Annus horribilis no se queda aquí. Después llegaron unos presupuestos de la Generalitat en Agricultura vergonzosos, en el que se suben las partidas a gastos de personal o a medio ambiente, en detrimento directo de esferas estrictamente agrarias como las de infraestructuras, gestión de recursos hídricos o sanidad vegetal.

La guinda al 2019 la puso, de nuevo, el Gobierno Central, cuando, tras las Elecciones Generales, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, nos cerró del grifo del trasvase Tajo-Segura tomando la “inexplicable” decisión de no autorizar caudales para el regadío este mes, a pesar de que los informes técnicos lo avalaban y que había reservas en los embalses de cabecera del Tajo para hacerlo. Una vez más, constatamos que los intereses del trasvase Tajo-Segura están más sujetos a cuestiones político-territoriales que técnicas.

Dicho esto, cerramos con gusto el 2019 y lo mandamos al último cajón del desván, para afrontar un 2020 lleno de esperanza, oportunidades y trabajo para recuperar nuestra Vega Baja y volver a ponerla guapa. Sí tenemos un deseo para el próximo año: la formación de un Gobierno estable, un Gobierno que deje de desmantelar la agricultura en España, que tenga, al menos, un poco de empatía con sus conciudadanos y que entienda que nuestra única finalidad es poder trabajar y obtener un precio justo por lo que producimos. Feliz Navidad y muy próspero año 2020.  

Miércoles, 27 Noviembre 2019 08:12

Las Uvas de Nochevieja en la UCI

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Dos de cada tres uvas que se consumen en Nochevieja proceden del Medio Vinalopó alicantino. Esta producción acogida a Denominación de Origen Protegida es cultivada únicamente en el territorio amparado que comprende los términos municipales de Aspe, Novelda, Hondón de las Nieves, Hondón de los Frailes, Monforte del Cid, Agost y La Romana, donde la uva de mesa embolsada forma parte indisoluble de la economía de estos pueblos y de la idiosincrasia de sus gentes. Un cultivo artesanal, mimado al extremo y único en el mundo, gracias a la técnica del embolsado de los racimos, y que, desgraciadamente, o nos ponemos a trabajar, a mejorar los precios en origen que percibe el agricultor, o puede tener las Nocheviejas contadas.

Lunes, 14 Octubre 2019 12:49

Bienvenido, Mister Marshall

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El plan Marshall es una iniciativa del Gobierno de los EEUU en la época de los años 50, que tenía como objeto aportar fondos económicos para reconstruir la Europa Occidental de la posguerra. España se quedó fuera de estas ayudas y, aunque la situación de pobreza y dramatismo era preferente, no se recibió un céntimo y el plan Marshall pasó de largo. Toda esta circunstancia hizo poner a trabajar el talento de uno de nuestros directores más reputados y de reconocida trayectoria. Así, en 1953 el director valenciano de cine D. Luis García Berlanga estrenó la película “Bienvenido, Mister Marshall”. El filme es una denuncia velada, disparatada y plena de sátira de lo que es una situación que ocurrió hace más de 60 años, pero que hoy, desgraciadamente, también encuentra su paralelismo en un asunto que nos toca muy de cerca. En efecto, lo que está ocurriendo estas últimas semanas en la comarca de la Vega Baja por el efecto de la DANA y el rompimiento del Río Segura: la expectativa, el despliegue inicial de políticos de primer orden, las promesas de reconstrucción, los titulares anunciando millones de euros y el escenario final de ausencia de medidas y ayudas directas a los vecinos y agricultores (recordemos que el sector agrícola es el motor económico principal en la comarca), me traslada al escenario que describió el maestro Berlanga en una de sus películas más veneradas.

De hecho, fue el propio presidente de la Generalitat, D. Ximo Puig, en la primera visita a la zona “cero”, el que sugirió que lo que hacía falta para reconstruir la Vega Baja era un PLAN MARSHAL. Ya son algunos años de experiencia y varios temporales y declaraciones de zona catastrófica a las espaldas, y cuando el jefe del Consell anunció esta medida, lo primero que se me vino a la cabeza es el agricultor que salía en la película mencionada, que soñaba con que los estadounidenses sobrevolaban su campo y le lanzaban un tractor atado a un paracaídas.

Es cierto que agradecemos a todos los políticos e instituciones que han venido y se han interesado por la situación. Pero el apoyo moral no es suficiente y es necesario transformar y materializar todo esa empatía en hechos, en ayudas directas a fondo perdido e inmediatas. Es de reconocer el apoyo sincero del Sr. Puig, pues en estos días he tenido ocasión de coincidir en varias ocasiones con el presidente de la Generalitat y tengo que decir que ha estado a la altura. Le he visto compungido, cercano y con voluntad de ayudar a Orihuela y al conjunto de la Vega. Pero, insistimos, no basta. Después de las contemplaciones y condolencias es hora de remangarnos, de poner lo mejor de nosotros mismos, de plantarnos en Europa y lograr esos fondos de emergencia que sirvan para rescatar a las personas, reimpulsar a las empresas y recuperar la zona. Es momento de liderazgos y trabajar juntos dejando la política partidista de lado. Es hora de hacer equipo y unir fuerzas por parte del jefe del Consell y el presidente de la Diputación, con el objetivo de defender a la provincia de Alicante y exigir al Gobierno del Estado para que estas ayudas se materialicen y no quede todo en palabrería y promesas incumplidas.

Por el momento, la respuesta que ha dado el Estado con la publicación del Real Decreto 11/2019, es insuficiente y resulta un engaño, pues solo contempla ayudas para los que tengan seguros agrarios, es decir, un 93% de los agricultores que cosechan hortalizas se quedan fuera de las indemnizaciones de AGROSEGURO.

Valoro positivamente que el Instituto Valenciano de Finanzas vaya a conceder préstamos al 0% TAE por valor de entre 25.000 y 250.000 euros para los afectados y que cuenten con plazos de devolución de hasta diez años y carencias de hasta cuatro años, el doble que el resto, si son empresas agrícolas. Pero esto es solo una pata de la mesa, nos faltan tres más, que son: ayudas directas a fondo perdido, presión fiscal “cero” y exención (no moratorias) en las medidas laborales y de seguridad social.

Así las cosas, ya ha pasado un mes desde la catástrofe que asoló nuestra comarca y los días siguen contando en nuestra contra sin tener en nuestras manos “nada de lo prometido”. Poco a poco, se nos está poniendo más cara de cándidos y nuestro rostro dibuja ya casi la misma expresión con la que despidieron los vecinos del pueblo castellano de Villar del Río a los Estadunidenses en el filme de Berlanga. En los próximos meses veremos cómo queda todo… Si hay una respuesta acorde a la naturaleza de esta situación de emergencia o, por el contrario, estamos ante una tomadura de pelo, también, acorde a la naturaleza de esta catástrofe. Solo nos queda presionar para que no nos olviden, para que no olviden la Huerta de Europa. No nos gustaría que el Gobierno del Estado sobrevuele por encima de nuestras cabezas, pase de largo, nos ignore y nos quedemos con las manos vacías y cara de burlado.

Viernes, 27 Septiembre 2019 10:46

Dame la mano, Vega

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Manos de barro
y pies de tarquín,
ojos en llanto
de lluvia gris,
y la boca amarga,
amarga de sangre y sudor,
amarga de infierno sin fin.
Fue el agua,
que reventó el agua.
Fue el agua,
que partió y arrastró el miedo.
Fueron agua
las lágrimas que masticaban rabia.
Truena el aire y grita,
grita fuerte,
y anticipa la muerte.
El cielo se quiebra
y la tierra es del agua.
Ya no hay camino,
ya no hay destino,
ni principio ni final.
Se miran cielo e infierno
y se encuentran igual.
Recordó la naturaleza sus manos
y su fuerza que palpita,
y se puso a trabajar.
Bajo un manto de agua
estás herida, Vega,
bajo las cañas y las piedras
con los pies hundidos en el limo,
que te asfixia los pulmones,
que te araña y te revienta
y te cubre de dolores.
Eras sed y te has ahogado,
pediste lluvia y te dieron fango.
Esta tierra que no puede morir de exceso
hasta el borde del colapso la lleva el rayo.
Se ha colado el cielo en tu casa,
como una furia ha entrado
y te ha ahogado el alma.
Saca tu vida a la calle
y ponla al sol,
o mírala marchar hacia el mar.
¿Qué más da ya?
Triste memoria que te atormenta.
Eres sangre, sudor y tierra,
eres polvo en el camino,
eres llaga abierta,
eres manos que trabajan
y rodillas que se levantan,
eres hombro que aguanta
la más brutal afrenta.
Eres tierra irredenta
que no ha de caer por esto.
Dame la mano, Vega,
dame la mano y despierta.
Saca la cabeza del agua
y abre los ojos,
sacúdete el barro.
Dame la mano y anda conmigo, a mi lado,
que el agua mata y muere, y cobra caro,
pero lava el alma,
y se lleva el desamparo.


Laura Andreu Noguera

Viernes, 20 Septiembre 2019 08:12

La Vega Baja volverá a latir

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Con el corazón todavía en un puño, después de unos días de vértigo que quedarán grabados en la memoria de todos los ciudadanos de la Vega Baja del Segura de Alicante, ahora toca reflexionar sobre lo que ha pasado a consecuencia de la peor gota fría que aquí se recuerda. Pero, sobre todo, toca reaccionar rápidamente y tomar medidas que den respuesta a las dimensiones de lo acontecido.

Si realizamos un ranking de los sectores peor parados por la catástrofe, el primer puesto se lo lleva el agroalimentario, motor económico de la Vega Baja, que presenta pérdidas de 550 millones. Como ha afirmado el presidente de la CEV, Salvador Navarro, el 80% de un total de 21.900 empresas censadas están afectadas. La otra cara de la moneda son los pequeños agricultores, cuyas historias personales sobrecogen. Familias enteras que lo han perdido todo. Que tocan a mi puerta para preguntarme que qué hacen, si ni siquiera pueden entrar a sus bancales ni saben cuándo podrán hacerlo, ya que siete días después del temporal buena parte de la Vega sigue sumergida bajo el agua y el lodo. Efecto derivado no sólo de la propia tromba caída del cielo, sino de la nefasta gestión que la Confederación Hidrográfica del Segura ha llevado a cabo durante más de 20 años en la limpieza del cauce, lo que ha provocado roturas, inundaciones y desbordamientos, haciendo que las dimensiones de esta catástrofe se hayan multiplicado por mil y sacado a relucir que, a pesar de los episodios de gota fría, aquí hay muchas cosas que solucionar. Pero al margen de este tema, que merece artículo aparte, hoy quiero centrarme en las personas, los verdaderos damnificados.

Hablo de unas familias que acaban de ver perder su medio de vida. Y no solo esto. Que llevan sufriendo y luchando mucho tiempo: por la sequía endémica que sufre esta zona, por la inestabilidad del trasvase Tajo-Segura, por la falta de infraestructuras hídricas, por los bajos precios, por la libre entrada de productos de terceros países, por la firma de acuerdos comerciales que les penalizan directamente (Sudáfrica, MERCOSUR...), por la burocracia, por la dejadez y mala gestión política...

Si el sector agrario estaba tocado, ahora podemos decir que está hundido, literalmente. Es responsabilidad de todos reflotarlo y ponerlo a salvo. Y hablo de responsabilidad porque esto no solo afecta y afectará a la Vega Baja. Por un lado, el lucro cesante por las cosechas perdidas tendrá un efecto dominó en otros sectores, enfrentándonos a pérdidas muy grandes de puestos de trabajo. Por otro, el daño de arbolado tendrá unas dimensiones que se verán en España y Europa cuando la falta de oferta de productos hortícolas o citrícolas producidos en esta zona, la huerta de Europa, disparen un precio que tendrá que pagar el consumidor.

Por ello, los primeros que tienen que ponerse las pilas son las administraciones, tanto las autonómicas como el Gobierno central, porque el desastre viene por varios frentes. Estamos muy pendientes de cómo van a evolucionar los cítricos. De las hortalizas ya conocemos las cifras: el 100% de la cosecha de toda la comarca está perdida. Y es aquí donde viene el verdadero drama. Ya que los productos hortícolas son los que menos contratación del seguro presentan, menos de un 10% lo hacen. Esto es así no por dejadez del empresario, sino porque esta es una línea de seguros desastrosa, poco accesible por su elevado costo y sus pocas coberturas. Toca también reflexionar sobre este tema, ya que el seguro agrario, herramienta indispensable para el agricultor, se está convirtiendo en un artículo de lujo al alcance de pocos por el ánimo de lucro y la actitud mercantilista de Agroseguro, mientras que el Sistema Nacional de Seguros Agrarios se lo permite. Ahora, ¿qué le decimos al agricultor que no pudo contratar su póliza?

Así que, ante la situación insólita en la que nos encontramos, insistimos en que las ayudas tienen que publicarse urgentemente y tramitarse con máxima celeridad, llegando liquidez de forma directa a los titulares de explotaciones y empresas agrícolas antes de que termine el año. Unas ayudas que deben basarse en un Real Decreto Ley hecho «a medida» para esta situación excepcional. Entendemos que este episodio de gota fría sobrepasa el ámbito del seguro, por lo que necesitamos que atiendan a los que tenían seguro y contemplen una compensación para los que estaban fuera del sistema. De lo contrario, muchas explotaciones serán abandonadas, con lo que esto conllevaría para el tejido productivo de la zona.

Por supuesto, no puedo terminar este artículo sin agradecer la ayuda que hemos recibido de parte de voluntarios de toda la provincia, bomberos, militares de los tres cuerpos y de la UME, policías, Protección Civil, Guardia Civil... Habéis sido nuestros ángeles de la guarda.

Gracias porque en la adversidad no nos hemos sentido solos ni un segundo.

No sé cuánto tardaremos en recuperarnos, de lo que estoy seguro es de que antes de lo que pensamos el corazón de la Vega Baja volverá a latir, incluso más fuerte que antes. #FuerzaVegaBaja.

Lunes, 09 Septiembre 2019 11:36

Día mundial de la Agricultura

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Hoy, 9 de septiembre, es el Día Mundial de la Agricultura y desde ASAJA Alicante queremos agradecer a todos los agricultores su labor de producir los alimentos frescos que consumimos cada día. Por eso, es momento de rendir homenaje y poner en valor a los hombres y mujeres que se dedican a cultivar la tierra. Como Presidente de una asociación de agricultores y ganaderos como lo es ASAJA, quisiera dedicaros estas líneas, mensaje que también podéis visualizar clicando en el enlace al final del texto y que contiene el vídeo realizado por ASAJA para homenajear el oficio del Agricultor y Ganadero. 

Miércoles, 31 Julio 2019 08:05

Mercosur, la gota que colma el vaso

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La agricultura mediterránea viene de unas campañas lastradas por los bajos precios como consecuencia directa de la política que se ha instaurado en el seno de la Comisión Europea, que ha tomado por sistema utilizarnos como moneda de cambio en todos los tratados que firma con terceros países.

Acuerdos que empezaron hace años con Marruecos, Turquía, Egipto, Australia-Nueva Zelanda, Indonesia, Filipinas… y, más recientemente, con Sudáfrica. Tratados que Bruselas justifica como mecanismo comercial que sirve como vehículo para fomentar los principios y valores europeos y con los que “presuntamente” consigue el cumplimiento de condiciones ambientales y los derechos sociales de los firmantes. Sin embargo, en la práctica, la finalidad resulta ser bien distinta. Los puertos de Rotterdam y Marsella son un auténtico coladero de frutas y hortalizas que entran en nuestro mercado sin cumplir los estrictos estándares sociales, fitosanitarios y ambientales que nos requieren a los productores europeos. Ya en 2015 los exportadores citrícolas sudafricanos decidieron evitar los puertos de entrada españoles y concentrarse en Rotterdam, donde imperan unos controles más laxos, primero, porque las plagas agrícolas del sur de Europa en el norte no preocupan mucho y, segundo, porque las alianzas de intereses económicos entre holandeses y sudafricanos también juegan a su favor.

La realidad es que en términos económicos el acuerdo con Sudáfrica nos ha salido muy caro a los españoles. El caso más gravoso lo tenemos en los cítricos, donde este año hemos tenido una campaña históricamente desastrosa, con pérdidas que superan los 800 millones de euros en naranjas y mandarinas y los 250 millones en limón a nivel nacional, como consecuencia directa de la entrada de naranjas y mandarinas de Sudáfrica, que provocaron un colapso al inicio de nuestra campaña, lastrando también el desarrollo posterior de la misma.

Por si no tuviéramos suficiente, ahora llega Mercosur, la gota que colma un vaso lleno hasta la bandera. Acuerdo alcanzado, aún no firmado, que permitirá a empresas españolas y europeas acceder sin barreras a los países que lo componen (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay). Un acuerdo que beneficiará principalmente al sector industrial europeo (automoción, accesorios, textil, calzado) pero que, por supuesto, como Sudáfrica, tiene un precio a pagar ¿Adivinen quién va a poner la cara otra vez? Nosotros, los agricultores.

La contraprestación es la siguiente: estos países van a poder exportar sus frutas y hortalizas a la Unión Europea con aranceles irrisorios. Unas producciones que, de nuevo, no cumplen con los estrictos protocolos fitosanitarios y laborales que se exigen a los agricultores europeos. Cultivar una naranja en los países sudamericanos es al menos tres veces más barato y, recogerla, hasta diez. Esto generará una competencia desleal sin precedentes que desembocará otra vez en un perjuicio económico millonario para los agricultores mediterráneos.

Además, el acuerdo contempla eliminar los aranceles al zumo brasileño, lo que impactará directamente sobre la ya maltrecha citricultura española. Y es que, aunque el Gobierno no nos ha aclaro aún las condiciones de Mercosur, el Gobierno de Brasil sí lo ha hecho con sus tres grandes corporaciones que controlan las tierras y las plantas de zumo. Lo más importante es que los aranceles al zumo de naranja concentrado brasileño desaparecerán progresivamente en diez años y los de zumo 100% exprimido, en siete. Conclusión: la supresión de los aranceles perjudicará al precio en origen, poniendo en peligro el tejido económico de las zonas productoras e, incluso, el modelo agrícola europeo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, mientras que en Brasil tan solo favorecerá a tres multinacionales y no al pequeño agricultor.

Si el acuerdo con Mercosur se materializa en los términos estipulados, no vamos a poder competir con ellos. Por ello, pedimos responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez, que revise y analice el impacto económico que puede tener en el sector primario de nuestro país. Insistimos en que no queremos compensaciones por un mal acuerdo, sino una rectificación urgente de las condiciones.

Los productores mediterráneos no tenemos miedo a competir, ya estamos curtidos en este tema. Tenemos la absoluta certeza de que nuestras naranjas, mandarinas y limones tienen una calidad diferenciada, ya que se basan en un modelo de producción que se sustenta en una seguridad alimentaria y un respeto medioambiental único en el mundo. Lo que no queremos es que nos tomen el pelo ni a nosotros, ni a los consumidores. Competencia sí, pero con las mismas reglas de juego para todos.

Martes, 16 Julio 2019 06:23

La molla de nuestra agricultura

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Después de una vertiginosa primavera electoral, de un mes de junio plagado de reuniones, acuerdos, pactos y, finalmente, la formación del Botànic II, integrado por PSPV, Compromís y Unides Podem-EUPV, ha sido durante el mes de julio cuando los nuevos consellers han empezado a dar sus primeros pasos. Algunas de las carteras repiten cara, pero, concretamente, la de Agricultura, no solo ha estrenado nombre, incluyendo los términos “emergencia climática y transición ecológica”, sino que, también, tiene nueva titular, la ilicitana y una de las caras visible de Compromís, Mireia Mollá. Política que hasta ahora ha sido concejala en Elche, donde ha mostrado su implicación con el sector agrícola de su ciudad, ya que fue la responsable de que el Ayuntamiento de Elche pudiera bonificar el 95% del impuesto de IBI rústico para casetas de riego y embalses.
Su incorporación al Consell ha sido una noticia que desde ASAJA Alicante hemos valorado positivamente, con optimismo y expectación. Y es que, tras una pasada legislatura huérfanos de consellera de Agricultura en Alicante, en la que Elena Cebrián marginó al sector, haciendo perfecta gala del refrán “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, la incorporación de Mollà creemos que será protagonista y activa para los productores de frutas y hortalizas de la provincia, ya que es una persona implicada, de la tierra, con ganas de trabajar y de que cambien las cosas. Por lo pronto en su primer mes ya ha hecho algo que la anterior consellera no hizo en sus cuatro años: reunirse con ASAJA, escuchar los problemas de los agricultores y ganaderos y atender nuestras propuestas con voluntad de trabajarlas. Y quiero aprovechar este artículo para recordarle cuatro temas que no puede dejar de abordar en este mandato y que están ahogando al sector:
En primer lugar, esta conselleria tiene que romper con el hermetismo, la opacidad, el centralismo y la falta de diálogo de la anterior etapa.
En segundo lugar, quiero incidir en un aspecto que nos preocupa sobremanera, y es el posicionamiento antitrasvasista que la nueva consellera ha expresado en alguna ocasión. Debe ser consciente de que el sur de la provincia de Alicante tiene un déficit hídrico permanente de más de 500 hectómetros y que esto es un hándicap que no se puede solucionar con agua desalinizada. La solución definitiva viene del aporte del agua de los ríos, es decir, de los trasvases. Con esto no quiero decir que se eliminen las desalinizadoras, sino que son solo una solución puntual y que un sistema agrícola competitivo no se sustenta con agua desalinizada en ningún sitio del mundo. Por tanto, la apuesta por los trasvases, el mantenimiento del Tajo-Segura y la implantación de la gobernanza del agua con un proyecto solidario, efectivo y sostenible, han de ser caballos de batalla inaplazables para esta conselleria y, ante la urgencia e inestabilidad que genera este tema en el sector, le pedimos a Mireia que se exprese públicamente.
Hablando de los bajos precios agrícolas en origen, la nueva cartera de Agricultura debe velar porque la agricultura valenciana no continúe siendo la moneda de cambio de todos los tratados que se firman en Europa con terceros países, hecho que el pasado año generó una crisis citrícola sin precedentes por la entrada de naranjas de Sudáfrica. Hay un trabajo muy importante que hacer en Europa para que este tipo de acuerdos se suspendan, se dé prioridad a las producciones europeas y solo se importe cuando aquí no estemos en inicio o plena campaña.
El cuarto tema de máxima urgencia es el de la Xylella Fastidiosa. Una plaga que, según los investigadores que han trabajado en Alicante, lleva más de treinta años en nuestro territorio. Hecho que demuestra que está extendida y, por ende, que el protocolo de Erradicación que aplica el Consell no está dando, ni dará resultados, ya que esto solo es efectivo en brotes muy localizados. A pesar de ello, desde la Administración siguen enrocados en aplicar la tala masiva de árboles. La nueva Conselleria tiene la oportunidad y el deber de rectificar y, por ello, le pedimos que evalúe la situación y cambie a la Contención, tal y como han aconsejado los expertos y como ya se hace en otras zonas del mundo donde la Xylella lleva décadas instalada.
En definitiva, necesitamos a una consellera que apueste por la Agricultura Mediterránea, que pise el campo, que atienda al sector, que empatice con sus preocupaciones y, sobre todo, que sepa escuchar. Que demuestre en Valencia que Alicante y su agricultura también existimos. Que exija que se cuente con nuestra opinión ante la toma de decisiones y consultas en el Consell. Queremos que Mireia Mollà le saque al sector agroalimentario de la provincia toda la “molla”, todas las bondades y beneficios que éste esconde, que son muchos, pero no pueden explotar por las trabas constantes y las piedras en el camino.

El presidente de ASAJA Alicante, Eladio Aniorte, reflexiona sobre la presente campaña del Limón Verna y la evolución que ha tenido el Limón Fino en una entrevista en exclusiva concedida al seminario hortofrutícola ValenciaFruits.

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